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Un cambio de visión
en el liderazgo.

Liderazgo Consciente: vivir y trabajar con un profundo sentido de propósito.

Estos días de primavera sucede algo que en mi opinión es mágico. Hay espacio lleno de aire que, poco a poco, se llena de color y vida, de posibilidades. Cada espacio “vacío” está lleno e impregnado de potencial.

A cada instante que pasa, un nuevo punto de color pinta lo invisible, el espacio, y nos permite disfrutar desde la presencia, del espectáculo maravilloso de la primavera. En ella, todo crece, todo se multiplica en este mundo de la forma que llamamos realidad y que, desde mi entendimiento, es tan sólo uno de los niveles de la realidad.

Ahora es el momento en que la Vida se abre de par en par, permitiendo que el espíritu se exprese con total libertad, sin límites. La imaginación reina y alimenta la creatividad.

Es un momento de liberar el potencial creativo para manifestar el potencial. Es un momento de inspiración si nos abrimos a la naturaleza y su danza juguetona de expresión creativa.

Con el incremento de las horas de sol, recibimos en nuestro planeta más y más energía que permite dar nueva vida. El sol, de alguna manera, nos inspira. De la misma manera que nos inspiran las estrellas. El sol y las estrellas se enfocan exclusivamente en dar su luz y su energía, toda y en cada momento. Una energía que nos alimenta y nos invita a crear, crecer, cambiar y evolucionar, buscando todos los rincones del potencial.

Tim Gallwey, uno de los padres del coaching, presentaba su fórmula mágica como Desempeño = Potencial – Interferencias. ¿Qué son las interferencias? Todos los pensamientos, palabras y acciones que ponen en duda (consciente o inconscientemente) el potencial de una situación, equipo, organización e incluso naciones enteras. Me he permitido hacer una ligera variación de su fórmula por aquello de expandir el contexto al tiempo que retar el ‘statu quo’. Quedaría así: Magia = Vida – Interferencias Humanas.

Podemos limitar la manifestación del potencial con la ausencia de una visión poderosa e inspiradora. También con visiones de futuro que emanan del ‘ego’ o que se articulan con una intención ‘ganar-perder’. Por ello, la visión no puede ser un ejercicio meramente intelectual. Necesitamos vaciar la mente, acceder al estado de calma, y permitir que la visión nos llegue a modo de insights, intuición, imágenes, señales, entre otras. En el momento de activar la mente racional para interpretar la visión, corremos el riesgo de interferir, de limitar el potencial.

¿Qué se necesita? ¿Qué es posible? Dos preguntas que nos invitan a dejar a un lado nuestro ego, para entregarnos a la certeza de que somos parte de algo mayor, de un sistema que incluye a todo y a todos.

Necesitamos para la práctica de un liderazgo consciente, sostener una mirada integral.

Todas las voces, todas las posibilidades. Todas las perspectivas, todas las energías. Por supuesto, también la nuestra, pero reconociendo que si convertimos nuestra mirada en nuestra posición, entonces estaremos interfiriendo. Al tomar posición, nos cerramos a otras posibilidades, y al interferir estaremos limitando el potencial que quiere emanar.

Una mirada integral desde la apreciación de todas y cada una de las posibilidades, especialmente de la que se está manifestando a partir de esa visión inspirada por la vida y que nos inspira. De ahí que para que la visión sea útil para inspirarnos e inspirar, debe estar alineada plenamente con la Vida. En caso contrario, antes o después, generará falta de compromiso y por ende vitalidad. Debemos acceder a la fuente de inspiración que se sostiene desde nuestro carácter sagrado como humanos en la red de la vida, nuestro máximo potencial individual y colectivo, y el máximo potencial de la Vida.

Conectar con esa fuente de inspiración, nos impulsa a movernos desde la integridad que se deriva de contemplar las ocho energías primordiales (creatividad, presencia, curiosidad, propósito, sostenibilidad, aprendizaje, acción, entusiasmo). Es así que, desde el Ser, conectamos individual y colectivamente con la inspiración, o libre expresión del potencial ilimitado de nuestro espíritu.

Al hacerlo así, podemos elegir vivir y trabajar con un profundo sentido de propósito en todo lo que hacemos al servicio de la Visión. Podremos también hacer que otros se sienten invitados y decidan participar. Contribuimos con esa invitación a la generación de un espacio de confianza, libertad y responsabilidad, en el que cada persona siente y sabe qué se necesita y elige conscientemente ser parte de la acción colectiva.

¿Qué estamos haciendo en nuestras organizaciones cuando sólo un 17% de las personas se sienten comprometidas en su trabajo?

Son muchas las voces las que hablan de “cambiar el sistema”. ¿Y si lo que hubiese que cambiar no fuese el sistema sino la medición que usamos para valorar el “éxito” del sistema? Lo que usamos actualmente para “medir” el sistema (Rentabilidad, Deficit, etc.) genera un 83% de personas sin compromiso (Informe Gallup 2013).

¿Qué pasaría si el foco estuviese en generar vitalidad en lugar de rentabilidad?

Proponemos un cambio de visión en el liderazgo en las organizaciones, pasando de “leading for profitability” a “leading for vitality”. Sin vitalidad no hay integridad, pues la falta de vitalidad demuestra que partes de nosotros o de nuestra organización o comunidad, no encuentran el espacio para expresarse y ser escuchadas. Una voz no escuchada lleva a la pérdida de vitalidad.

¡Sí! el potencial humano es ilimitado. Solamente nuestras creencias, suposiciones, expectativas, ambiciones, y demás, se interponen en su manifestación.

¿Qué harías si pudieses?

Liberto PeredaImpulsor de Kanvio.com
Visita: www.leadingforvitality.org

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