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Los innumerables beneficios de la práctica del yoga.

El eje del yoga ha sido siempre, desde hace miles de años, el equilibrio entre la mente y el cuerpo. Esta disciplina -en todos sus enfoques- supo transcender el tiempo y en la actualidad se adecúa a las necesidades de un mundo complejo, agitado y exigente que suele tener efectos negativos sobre la salud, la calidad de vida y la paz interior.

Especialmente el hatha yoga, se ha convertido en una manera práctica para recuperar ese bienestar, incluso desafiando al los múltiples estímulos externos a los que estamos expuestos y a las prisas. A través de la respiración y de las posturas, promueve la calma, favoreciendo la mirada interior y la toma de conciencia. Su práctica apunta a que consigamos esa ansiada unidad entre cuerpo, mente y espíritu, y precisamente por ello, podríamos definirla también como un puente a la meditación.

El yoga nos invita a expandir nuestra conciencia; a conocer nuestros pensamientos, emociones y acciones. Nos revela cuán congruentes o incongruentes somos teniendo en cuenta que somos el resultado de lo que pensamos, decimos y hacemos.

En cierta forma, nos propone dejar de echar culpas afuera para reencontrarnos con nosotros mismos. Al final, vivir alineados con nuestro lado más genuino y tener la posibilidad de encontrarnos dentro de tanto estímulo externo y tanto ruido, parece ser el nuevo desafío dentro de las sociedades exitistas de las que somos parte. Como dice el maestro B.K.S. Iyengar: “El yoga es transformador. No sólo cambia nuestra forma de ver las cosas, sino que transforma a la persona que ve”.

Por ejemplo, un cuerpo sereno está mucho más atento a lo que percibe. Al realizar una postura e inmovilizarnos, desarrollamos lo que se denomina conciencia corporal. Un buena postura es fundamental, pues cuanto más equilibrada es, más desarrollamos la capacidad de percepción y coordinación, la concentración, la conciencia de uno mismo y la relajación en la vida diaria, independientemente de la actividad que estemos llevando a cabo. Por otra parte, una mente calmada comprende, está abierta y no pierde el tiempo en juzgar; sabe diferenciarse de los pensamientos, observarlos y dejarlos ir. Esto nos permite aprender a gestionar las emociones, a disminuir el estrés, a equilibrar la tensión y reducir la ansiedad.

Por todo ello, la práctica de esta disciplina es muy adecuada para aquellas personas que desean preparar sus cuerpos y mentes para la meditación. Sucede que con la toma de conciencia que supone su práctica regular, las personas comienzan a sentir la necesidad de cambiar, mejorar y/o desarrollar una serie de hábitos más saludables que las ayuden a sentirse mejor y más plenas. Por ejemplo comer más sano, conectar más con los momentos presentes, encontrar más espacios de paz entre las prisas y la rutina, caminar más, escuchar más, sentir más, disfrutar más, etc. En definitiva, todo lleva a esa búsqueda del equilibrio; a vivir de manera más congruente, más plena y más feliz.

Entre otras cosas, y por sus múltiples bondades, el hatha yoga también es recomendable para:

Incorporar hábitos saludables.

El ejercicio de tomar conciencia que nos facilita el yoga, también supone hacernos conscientes de nuestros hábitos, de lo que nos hace bien y lo que no. Una mente más calma y más presente nos permite tomar decisiones más claras en todos los aspectos; entre ellos, en todo lo que tiene que ver con la alimentación y el bienestar.

Transitar un embarazo conectadas con el bebé.

Los ejercicios de relajación que propone esta práctica son muy saludables para aliviar las tensiones, para estar más presentes y para gestionar los vaivenes anímicos que se producen a lo largo de las nueve lunas. Incluso la flexibilidad que se consigue en los músculos y las articulaciones, mejoran la circulación sanguínea y tienen múltiples beneficios en el pre parto, en el parto y en el post parto.

Sobre que el hatha yoga es un puente a la meditación, nuestra instructora, Mercè Perarnau, nos señala que en cierta forma, la práctica regular de esta disciplina es un entrenamiento de la conciencia, que favorece el cultivo de ciertas actitudes -básicas en la meditación- como son la paciencia, la atención, la ecuanimidad y la aceptación.

La práctica consciente del hatha yoga nos facilita las técnicas precisas que nos permite alcanzar el estado ideal para meditar.

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