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Más allá del liderazgo tradicional: liderazgo sistémico.

A todos nos gustarían algunos momentos de invisibilidad para saber qué opinan los otros de nosotros. A todos nos genera curiosidad conocer la versión de nosotros, cuando no estamos. Si no coincides con esto, es posible que debas revisar tu ego unos minutos, sobre todo si eres líder de un equipo.

¿Qué crees que ocurriría si le preguntaran a tu equipo cómo te ven? ¿Y a tus compañeros? ¿Qué opinión crees que podrían dar de tu desempeño profesional? ¿Temes al que exista un “lado b” de tu liderazgo? Si alguien observara tu equipo ¿consideras que sería un parámetro justo para definir qué tipo de líder eres?

Todos pueden tener su opinión de ti y todas ellas, desde la más cómoda hasta la más incómoda, son válidas. Lo curioso sería analizar cuánto te sorprendes con ellas (con las buenas y con las malas), y entender entonces, en qué momento te desconectaste tanto del equipo como para desconocer, casi por completo, las consideraciones sobre ti.

En el fondo, crees que eres un muy buen líder, aunque en paralelo, también eres capaz de reconocer que te gustaría ser mejor, incluso excelente. Al final, las empresas buscan esos perfiles ejemplares, proactivos, que fomenten valores, que construyan equipo y que multipliquen resultados.

¿Quieres excelencia? Conviértete en excelente.

El directivo-coach se ha perfilado en el entorno empresarial como una herramienta muy efectiva para el desarrollo de las personas y los equipos. Pero es sólo uno de muchos posibles procesos de influencia y desarrollo.

Hoy día, en la complejidad del mundo real, la noción del “gran líder” ha quedado algo trasnochada. Por fuerte que sea la influencia que ejerces en tu departamento o unidad de negocio, es sólo una de las muchas influencias que estarán presentes. Seguir la pista y comprender cómo realmente operan las diferentes influencias en una organización compleja, es la base necesaria para poder optimizar tu efectividad en ella.

En casi toda la literatura escrita al respecto, se ha sobre-enfatizado la figura del líder. Es una doble equivocación. Primero por enfatizar a la persona (el “líder”) y no el proceso (liderar) y segundo, por enfatizar solo la mitad (liderar) de ese proceso necesariamente doble (liderar y seguir). Es comprensible desde el punto de vista de contar cuentos y mitos, o del marketing simplista: la persona es más fácil de vender. Pero fácil no es equivalente a certero y menos todavía a efectivo. Desde las grandes transiciones de las naciones (como la de España a la democracia, o la de Sudáfrica desde el apartheid a la pluralidad democrática) hasta los proyectos de ingeniería empresarial, es igual o más significativo el esfuerzo de muchas personas “no destacadas” que lo que hacen las figuras “preclaras”.

Gestionar de forma óptima a las personas y los procesos humanos no es siquiera parecido a las maneras tradicionales de hacerlo. Esto es especialmente el caso con aquellos que desempeñan funciones ejecutivas en las que entran en juego las competencias y habilidades “de nivel superior” (es decir: no meramente cumplir procedimientos y tareas mecánicas). Estas habilidades incluyen -pero no se restringen- a: comunicarse eficazmente, construir y mantener las relaciones 360º, gestionar, supervisar, planificar, equilibrar …y todo ello de forma efectiva.

Para lograr todo ello, el workshop Comunicación, Influencia y Liderazgo Sistémicos (diseñado para proporcionar habilidades de vanguardia que no se enseñan en las escuelas de negocio) utiliza la aplicación del D.B.M.© y la P.N.L. remodelada, el lenguaje transformacional y el pensamiento sistémico, entre otras cosas, para:

  • Comunicarte mejor en todas las direcciones (comunicación 360º): con clientes, colaboradores, compañeros y cúpula.
  • Llevar tu capacidad de comprensión y expresión a otro nivel de efectividad.
  • Desarrollar una comprensión más profunda, una sensibilidad aumentada y habilidades de comunicación sistémica más efectivas.
  • Saber establecer y mantener Rapport.
  • Desarrollar y mejorar significativamente las habilidades de los participantes en las dinámicas sistémicas de liderar y seguir.
  • Identificar diferentes tipos de influencia, cómo funcionan y para qué sirven.
  • Adaptar el estilo de influencia a las diferentes personas: flexibilidad en estilos de liderazgo y seguimiento.
  • Ganar comprensión y habilidad en los procesos de cambio: aprenderás cómo ayudar a los individuos, grupos y organizaciones a conseguir los cambios que quieren.

Cuanto más innovadora sea una organización y cuanto más responsabilidad tengan las personas con las que estamos trabajando, más irrelevantes resultan las aproximaciones de “una talla vale para todos” y más beneficio podrán proporcionar procesos de desarrollo llevados a cabo con la precisión que aporta la aproximación del modelado DBM®.

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