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El coaching: más que una profesión, una filosofía de vida.

John Withmore, uno de los grandes referentes del coaching, afirma: “Somos similares a una bellota que contiene en su interior todo el potencial para convertirse en un majestuoso roble. Necesitamos alimento, estímulo y luz para crecer, pero el roble ya se encuentra en nuestro interior“.

Más que una bonita reflexión resulta una atractiva y tentadora invitación a experimentar un proceso de autoconocimiento, autodescubrimiento y de transformación personal. Así de específico y maravilloso es el coaching y por ello, además de una profesión, es una filosofía de vida.

Ahora bien, ¿por qué el coaching funciona como filosofía de vida?

Veamos. Tener una filosofía de vida significa poseer un conjunto de pensamientos, creencias y valores personales que nos permiten conectarnos desde esa realidad interior con la realidad exterior; estar presentes en lo que sucede, pero sin perdernos en ello; observar lo que pasa dentro y lo que pasa fuera, desde una actitud de coherencia y aceptación.

En tal sentido, el coaching, como disciplina impulsora del potencial humano, nos ayuda a llegar del punto A al punto B, pero no de forma tan reduccionista como parece.

El desafío completo es ayudarnos a movernos desde donde estamos hacia donde queremos estar, pero conectándonos con la meta sin máscaras y accediendo a todos nuestros recursos personales.

El coaching parte de la idea del compromiso. Y sólo el individuo puede comprometerse. Un grupo no puede comprometerse. Sí es posible que los compromisos cada uno estén alineados, pero el compromiso empieza como algo individual y luego se expande. Esto significa que todo empieza por tener una cita con uno mismo. Por ello, incluso la formación como coach profesional requiere una experiencia del proceso de transformación personal en primera persona, antes de expandirse; antes de actuar como agentes de cambio de los demás.

Este proceso de autoconocimiento nos permite tomar conciencia de nuestras creencias, emociones, fortalezas, valores y motivaciones centrados en el presente y viendo al futuro como pura posibilidad. Nos permite comprometernos con lo que queremos lograr, diseñando el mejor camino y trabajando en nuestra mejor versión para llegar a ello.

Efectivamente, cuando tomamos conciencia podemos actuar para cambiar, mejorar o desarrollar lo que nos resulta disfuncional o limitante en relación a nuestras metas. Cuando descubrimos y aceptamos lo que somos -con lo bueno y lo no tan bueno-, podemos alinearnos en pensamiento, acción y emoción, abriendo un mundo de posibilidades para accionar de manera diferente.

Esa autenticidad, producto de la mirada interior y el cuestionamiento a nuestras creencias y pensamientos, nos otorga, entre otras cosas:

  • Claridad en nuestras metas y propósitos.

Muchas veces no disponemos de las herramientas adecuadas para enfocarnos de una forma efectiva en lo que deseamos; otras, no somos conscientes de que nuestra energía está dispersa y que eso nos lleva, inexorablemente, a obtener resultados ambiguos.

La claridad nos aporta simplicidad y coherencia. La claridad mental no sólo incluye la capacidad de vivir en el presente y evitar que la mente divague; nos permite tomar decisiones correctas, enfocados y presentes con lo que sucede. Esta capacidad se desarrolla con el coaching mediante la creación y elevación de la consciencia, a través de la escucha profunda y las preguntas poderosas.

  • Encontrar y crear sentido y dirección.

Cuando no sabemos cuál es el sentido y la dirección de hacia dónde vamos y para qué, sólo tomamos decisiones para salir del bucle, desahogarnos y seguir a otra cosa (no importa qué). La habilidad de encontrar sentido y dirección está en aprender a conectar lo que somos con lo que hacemos y con el para qué lo hacemos.

En el coaching, esta habilidad se trabaja a través de la práctica de conversaciones inteligentes que nos ayuda a desarrollar perspectivas, a reflexionar, a desactivar el piloto automático, a ser impermeables a los “ruidos”, a la inmediatez o a la mirada del otro. El coaching nos ayuda a cuestionar el discurso, a buscar lo que no decimos y a identificar lo que decimos a través de nuestras máscaras.

Las palabras de María Manzano, fundadora de Lider-haz-GO!, son un estupendo resumen de lo que hemos abordado: “El Coaching es un método de desarrollo en el que, por medio de una conversación, facilitamos a las personas que vean desde diferentes perspectivas y  puedan elegir desde cuál pueden diseñar acciones más convenientes para su vida personal y profesional”.

Dejemos de tener citas a ciegas con nosotros mismos. Abandonemos la idea de que para llegar de “A” a “B” sólo hay un camino posible y que lo único que importa es llegar.  Hagamos del coaching una profesión y una filosofía de vida.

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