QUIERO MÁS INFORMACIÓN

Despierta al Pádel.

Equipos, palas, pelotas, pistas y un sinfín de analogías.

El deporte es uno de los fenómenos más populares de nuestra sociedad: despierta pasiones, mueve masas, nos hace vibrar e influye en procesos de identificación y socialización. Y todo esto no es casual. En cierta forma, tanto los atletas como los equipos trasmiten y expresan competencias y valores que las personas admiramos y percibimos positivamente.

Por ejemplo, en la última edición de los juegos olímpicos pudimos ver varias situaciones de grandeza deportiva que fueron destacadas por los medios de comunicación de todo el mundo. Hemos visto como una corredora detenía su marcha para ayudar a una competidora de otro país con la que había chocado accidentalmente; hemos visto como un deportista de vela ganaba una medalla después de que una batalla contra el cáncer le había quitado un pulmón. Hemos visto como una jinete abandonaba la carrera para preservar la vida de su caballo.  

El deporte nos enseña mucho. Será por todo ello que, desde hace unas décadas, se está vinculando cada vez con más frecuencia al mundo de la empresa.

Son muchas las competencias y muchos los valores positivos que podemos identificar con el deporte. Entre ellos: el compromiso, la motivación, la cooperación, el esfuerzo, la autodisciplina, la comunicación, la gestión emocional, la superación personal, el trabajo en equipo, etc.

Y todo ello también se pone en evidencia cuando a un equipo de trabajo se le propone salir de su zona de confort y “jugar a ser deportistas”. En general, en una jornada lúdica, suelen evidenciarse una cantidad de variables que, dentro del ámbito laboral habitual, pueden pasar desapercibidas. No obstante, cuando no hay acciones para evidenciarlas y/o para prevenirlas, suelen ser descubiertas cuando dejaron de ser un síntoma y se convirtieron en un problema que, además, afecta sustancialmente a los resultados empresariales.

En este sentido, el proyecto despierta al pádel diseñado por el equipo de profesionales de Despierta by CDR, supone una jornada de aprendizaje altamente efectiva en lo que se refiere a la identificación, desarrollo y crecimiento de las competencias de los participantes y a la transmisión de valores.

Utilizando el aprendizaje experiencial como método, es posible plantear una serie de dinámicas de equipo y desafíos de carácter grupal que evidencian las fortalezas y las debilidades conjuntas e individuales. En cierta forma, cada dinámica involucra elementos de incertidumbre, realidad, percepción, riesgo, planificación y esfuerzo, que provocan en los participantes el desafío constante de poner a prueba sus capacidades, habilidades y su creatividad para romper con viejos paradigmas y/o limitaciones.

Una jornada deportiva permite, entre otras cosas, resolver inquietudes sobre diversos temas en un escenario y con una actividad absolutamente distinta a la habitual.

Por ejemplo, nos permite identificar cómo es la comunicación entre los miembros de un equipo; cómo se organizan; cómo definen los roles; cuáles son las prioridades; quién/es lleva/n la voz de líder; cómo se adaptan a nuevas situaciones, o cómo gestionan sus emociones ante un resultado favorable o adverso. Una de las cuestiones clave que también es posible identificar a través del juego, es si cada uno de los recursos está exactamente dónde tiene que estar y haciendo lo que mejor sabe hacer. Dato invaluable, tanto si lo enmarcamos en el deporte, como si lo enfocamos dentro del equipo y la empresa.

Ahora bien, ¿por qué Pádel? Veamos. Hoy por hoy, es el segundo deporte que más se practica en nuestro país. Su carácter social facilita la interacción entre los participantes y su práctica permite compartir y desarrollar en el equipo competencias de alto rendimiento, destrezas interpersonales, creatividad, autocontrol y comunicación.

Equipos, pistas, palas, pelotas y un sinfín de analogías.  

Curiosamente, he dado con los diez mandamientos del Pádel. Claro que no recrearé los diez, pero dos de ellos han llamado mi atención y entiendo son la filosofía de esta práctica deportiva y de esta jornada “Despierta al Pádel”. El primero dice “Tratarás a tu compañero como le gustaría ser tratado”; el último dice: “Nunca darás un partido por perdido”.

Si bien ambos son sobradamente explícitos y no merecen demasiado análisis, resumen perfectamente la esencia del deporte en equipo y la altísima dinámica que el pádel conlleva hasta el último minuto. Ahora bien, para analizar todas y cada una de esas cuestiones que se dan durante el juego, dos coaches de Despierta estarán observando los comportamientos de las parejas y la relación que surja entre ellos en función de sus perfiles. No olvidemos que en la práctica deportiva –jugando- emerge nuestra verdadera personalidad; cómo somos realmente.

¿Las analogías para llevarnos a la empresa?

Muchísimas y abarcan cuestiones clave que ya hemos ido mencionando. Obviamente, la sesión de coaching final y grupal, abre la participación a todos, que además de haber tenido la posibilidad de observar a sus compañeros, han tenido la posibilidad de observarse a sí mismos y de gestar sus propias respuestas sobre diversos aspectos propios y del equipo. Por ejemplo:

  • ¿Qué aprendizajes del proyecto puedes trasladar a tu puesto de trabajo?
  • ¿Cómo ha sido el liderazgo aplicado?
  • ¿Te has sorprendido respecto a quién ha desempeñado ese rol?
  • ¿Tendrías una crítica constructiva para hacer?
  • ¿Te has sentido parte o has sentido desplazado en algún momento?
  • ¿Cómo ha funcionado la comunicación?
  • ¿Sientes que se te ha escuchado? ¿Has sabido escuchar a los demás?
  • ¿Cómo han sido las estrategias seguidas?
  • ¿Qué perfiles personales te han sorprendido grata y no tan gratamente?
  • ¿Qué dificultades has encontrado? ¿Sabrías ahora cómo resolverlas?

Y, por supuesto, mucho más, pues esta experiencia actúa como un “despertador”, a través del cual es posible identificar áreas de mejora que sirven para la personalización de posteriores programas de desarrollo.

QUIERO MÁS INFORMACIÓN