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Conviértete en un entrenador
de carácter ganador (II).

Coaching Deportivo.

¿Qué diferencia hay entre decir “Tengo que ser el mejor” y decir “Voy a ser el mejor”? La principal diferencia es que el “tener que…” implica una obligación, algo que viene de fuera y que hay que cumplir. Por el otro lado, la afirmación “Voy a…” representa la expresión de un deseo o una ambición internas, de uno mismo.

En el deporte es muy frecuente competir motivados por algo de fuera (extrínsecamente), por conseguir trofeos, recompensas materiales o de reconocimiento social. Para lograrlos solamente tenemos que rendir mejor que nuestros adversarios. No obstante, aunque esa motivación extrínseca sea muy fuerte, los seres humanos contamos con otro tipo de motivación mucho más poderosa: la motivación intrínseca. ¿Acaso hay algo más fuerte que una conducta personal motivada por el más genuino placer de mejorar nuestro ser y no nuestro tener?

Podemos afirmar que lo que mueve al deportista a practicar un deporte se puede dividir en dos necesidades: la que proviene de su interior y la que proviene del exterior. Esta última es la que más dominan los entrenadores, ya que es relativamente sencillo influir en el deportista mediante el uso de ella. Sin embargo, el mayor desafío del entrenador de carácter ganador es aprender las técnicas para que ambas estén en total sintonía y actúen como fuerzas complementarias.

De alguna manera, aunque es altamente positivo que un equipo esté motivado para conseguir un premio, no es suficiente. Como entrenadores, aprender a que cada jugador se conecte con su motivación interior es invaluable.

¿Qué sucede cuando un deportista está insatisfecho con su nivel de rendimiento?

Desde la perspectiva del coaching, un jugador que transita por ese estado de insatisfacción y disconformidad, pero quiere mejorar (aunque no sepa cómo), supone un excelente comienzo. ¿Qué quiero decir? Todos estos sentimientos que en principio tienen una connotación negativa, en el coaching son un buen síntoma. En cierta forma, nos están señalando algo que nos hace ruido, algo que no nos gusta cómo funciona y, para cambiarlo y para llegar a dónde queremos estar debemos trabajar en nosotros mismos en primer lugar.

Efectivamente, esa situación es el punto de partida de cualquier proceso de coaching. Cuando el deportista percibe que hay una distancia entre lo que es y lo que quiere llegar a ser; entre lo que rinde y lo que realmente quiere rendir, surge la búsqueda de la motivación y para lograrlo, es clave la figura del entrenador deportivo. Porque es esa persona que, cuando el jugador crea que no puede más y esté a punto de tirar la toalla, le ayudará a recordar por qué y para qué empezó todo. 

Esta es la diferenciación fundamental a la que apunta la formación de coaching deportivo de carácter ganador diseñada por Víctor González Salellas. En su experiencia, cuando el coach ha vivenciado cada técnica durante el proceso formativo, sabe cómo ayudar al deportista a conectarse con su motivación interna, a tomar conciencia de todos los obstáculos que están impidiendo rendir lo que quiere rendir, y a cómo utilizar todos sus recursos personales para ello.

Entre otras cosas, un entrenador de carácter ganador, sabrá utilizar diversas técnicas para llevar adelante los diferentes eventos personales y profesionales que atraviesen sus jugadores o sus equipos, entre ellas:

  • Lenguaje empoderador. “Los límites del lenguaje de uno son los límites de su mundo”. Ludwig Wittgenstein

El lenguaje verbal es el principal medio a través del cual organizamos nuestra realidad interna (pensamientos y sentimientos), y es el principal medio a través del cual comunicamos nuestra realidad interna al resto de las personas para relacionamos con ellas. Nuestras palabras tienen poder para mantenernos limitados dentro de unas cuantas percepciones, comportamientos y conductas; o pueden facilitarnos una apertura a nuevas opciones perceptuales y, por ende, a nuevos comportamientos y nuevas conductas más positivas y más funcionales.

  • Visualización deportiva. Crear una realidad ideal.

Una de las riquezas de esta técnica es que permite modificar los patrones físicos y emocionales negativos que se presentan en el momento de competir. El cerebro no distingue entre lo real y lo imaginario. Por ejemplo, cuando soñamos que estamos en una situación peligrosa, producimos sustancias y estímulos que provocan un despertar abrupto. Si somos capaces de crear una nueva realidad, estaremos hablando de un recurso invaluable, pero como para casi todo, se requiere una disciplina y un método que incluya rutinas de relajación física y mental.

  • El poder de las creencias. Pueden los que creen que pueden.

Nuestras creencias dan forma y afectan de manera directa a nuestra salud, nuestras relaciones, nuestra felicidad y nuestro éxito personal. Si queremos alcanzar la excelencia, el primer paso tiene que empezar por detectar cuáles son las creencias que nos ayudarán a conseguir nuestro objetivo.

Imaginemos que creemos que no podemos lograr un resultado determinado. Utilicemos un ejemplo: si nos enfrentamos a un rival ante el cual creemos no tener posibilidades de ganar, ¿qué sucederá? Con ese pensamiento en mente, seguramente, no ganaremos. Básicamente, si creemos que las posibilidades de ganar son nulas (o mínimas), nuestros comportamientos y actitudes estarán en consonancia con nuestras creencias, será como tirar la toalla antes de comenzar. Ahora bien, ¿y si lo pienso al revés?

El entrenador de carácter ganador es alguien que actúa como facilitador y como despertador de la conciencia en los demás. Les ayuda a encontrarse con la mejor versión de sí mismos (y a no olvidarse).

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