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Coaching estratégico.
El arte de simplificar lo complejo.

Brian Tracy, una de las principales autoridades del mundo sobre el éxito personal y profesional, señala: “Todo es difícil antes de ser fácil. Una razón primordial por la cual la gente no advierte su pleno potencial es que cuando intenta algo nuevo y no funciona perfectamente la primera vez, lo deja y vuelve a su anterior y bajo nivel de resultados”.

En ese sentido, el coaching estratégico es una disciplina que nos ayuda a transformar en fácil lo difícil; a encontrar una alternativa, un camino o una solución mucho más clara, a veces más simple y la mayoría de las veces impensada. Todo ello, para desarrollar una estrategia asequible con la finalidad de llevar a cabo nuestro plan sin quedarnos estancados en la “parálisis por análisis”, que no nos lleva a ningún sitio, que nos hace abandonar a mitad de camino o que nos deja siempre en el mismo lugar. 

¿Por qué el coaching estratégico es la mejor opción?

Este tipo de coaching proviene de la unión de diversas técnicas y métodos que proceden del coaching clásico, las dinámicas familiares, la psicología de las necesidades humanas y la terapia Gestalt, entre otras. En cierto modo, escoge lo mejor de cada una de estas disciplinas para realizar procesos de coaching mucho más efectivos, rápidos, prácticos, sostenibles y, sobre todo, con una clara estructura y estrategia.

Todas las personas tenemos estrategias en nuestra vida diaria, incluso aunque no seamos conscientes de ellas; pero muchos de nuestros patrones y hábitos provienen precisamente de unas estrategias que hemos aprendido a utilizar para obtener resultados, incluso aunque ellas hayan dejado de llevarnos a algo bueno.

El coaching estratégico, por tanto, sería una herramienta que nos permite acceder a una estrategia clara y estructurada. Y en este proceso de definición, el coach tiene un papel fundamental, pues desvela el sentido más profundo de la propia disciplina: hacer emerger los talentos de las personas, equipos y organizaciones, transformando los límites en valiosos recursos creativos y productivos.

Y como bien mencionábamos en el título de este artículo, no se dirige a la búsqueda de las causas, sino a la solución de los problemas, a lograr un decidido y sorprendente cambio en las dinámicas relacionales y comunicativas. En otras palabras, se trata de una propuesta cuyo propósito es producir aprendizajes, cambios de conductas y crecimiento de las personas en un contexto personal y/o profesional.

Según nuestra experta en coaching estratégico, Isabel Boix, esta disciplina funciona porque el coach está allí motivarnos; para ayudarnos a encontrar el impulso que necesitamos para ir tras el objetivo; para guiarnos a través de cada paso; para fomentar la reflexión e incentivar la conexión interior (con uno mismo) y con los demás; para apoyarnos en los momentos adversos, y para desafiarnos a pensar y a actuar fuera de nuestra zona de confort.

Las consignas básicas de este enfoque estratégico supone:

  • Comprender el estado presente. Definir y redefinir el problema hasta aclararlo.
  • Aclarar el estado deseado. Definir concretamente el verdadero problema que queremos solucionar.
  • Evaluar las soluciones intentadas hasta ahora. Aquellas que no han funcionado, aunque sí habían funcionado antes. 

Todos esos pasos, utilizando técnicas de probada efectividad; entre ellas: 

Técnica de cómo empeorar:

Imaginar el peor escenario. Esta técnica representa la mayoría de las veces, el primer paso que uno debe hacer para producir reacciones alternativas a las que están en curso.

La técnica se expresa al preguntarse: “¿Cómo podría -voluntaria y deliberadamente- empeorar las cosas? Al realizar este tipo de preguntas, la persona que se encuentra en una situación difícil y aparentemente sin solución, se obliga a tratar de orientar la propia construcción estratégica hacia el objetivo de empeorar la situación en vez de mejorarla. Lo que sucede es que cuando nos centramos en complicar nuestros problemas, surgen involuntariamente soluciones alternativas nunca imaginadas hasta el momento. Es lo que se llama lógica paradójica.

La técnica del escalador:

Empezar a planificar por el final, por el estado ideal. Esta técnica toma el nombre de la modalidad utilizada por los alpinistas para definir el camino más adecuado para alcanzar la cumbre. No obstante, como parte del coaching estratégico, esta técnica puede ser de utilidad para abordar determinados retos individuales o conjuntos. Primero se define el objetivo y, partiendo de éste, se avanza hacia atrás, creando una serie de escalones hasta llegar al cambio más pequeño que haya que introducir.

A través del Coaching Estratégico se consigue mejorar y armonizar la relación y la funcionalidad del equipo y de las personas y, en consecuencia, maximizar el rendimiento de la empresa. Entre otras cosas, permite:

  • Adquirir y ampliar las técnicas resolutivas.
  • Redefinir la visión ante las circunstancias actuales.
  • Decidir y ampliar planes de acción para mejorar situaciones concretas.
  • Aprender diferentes formas de comunicación efectivas.
  • Gestionar la misma situación desde otra perspectiva.
  • Esclarecer los objetivos que se quieren alcanzar.
  • Analizar lo que ha funcionado y lo que no.
  • Poner en práctica un plan estructurado para alcanzar lo que queremos.
  • Seguir cada fase de cambio.
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