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El guión perfecto para aprender; aprehender y despertar.

En un artículo anterior preguntábamos cuál sería el título de tu empresa si fuera una película. Ahora preguntamos ¿qué género crees que podría representar a cada área, departamento o equipo de tu empresa? ¿Terror, suspense, drama, tragedia, comedia, policial?

Aunque siendo director de la empresa prestaría especial atención a los grupos que -según entiendes- desarrollarán tramas de terror y tragedia, todo ello no es más que una pequeño planteo para promover la reflexión. De hecho, el eje de central del taller “Soy Película” que proponen los profesionales de Despierta by CDR, supone una experiencia rica y maravillosa que toma la película y el género elegido como una interesante excusa. Efectivamente, esta actividad, se centra en la observación y el análisis de las competencias de los participantes puestas de manifiesto en un escenario abismalmente distinto al habitual; sin corbata.

Escenario distinto al habitual y no sólo por el emplazamiento; también por la actividad y por los roles. Quiero decir, el “sin corbata” no está expresado en un sentido únicamente metafórico; también abarca su sentido literal. Dicho de otra forma, la idea invita a los participantes a jugar y a desempeñar roles que incluso representen la antítesis de sus roles -estereotipados o no- dentro el marco de trabajo. Como hemos señalado anteriormente, lo importante en esta actividad no es qué representan, sino cómo lo hacen. Quién es el líder, cómo es la planificación, la organización y la toma de decisiones; cuál es la calidad de comunicación entre ellos; qué tan eficazmente administran los tiempos y cómo gestionan sus emociones.

Donald Woods Winnicott, el célebre psiquiatra y psicoanalista inglés, decía: “Es en el juego y sólo en el juego que el niño o el adulto como individuos son capaces de ser creativos y de usar el total de su personalidad, y sólo al ser creativo el individuo se descubre a si mismo”. Podría agregar, con el único ánimo de extender el alcance de la reflexión, que jugando también descubrimos a los demás y nos descubrimos a nosotros en relación con ellos.

¿Cómo nos comunicamos? ¿Qué tan creativos somos? ¿De qué forma nos organizamos? ¿Qué generamos en los demás? ¿Cómo nos ven y cómo creemos que nos ven?

Dentro de ese marco lúdico, el desempeño de los roles tendrá un determinado impacto, pero no supondrá un riesgo real. Quiero decir, uno de los aspectos más interesantes del taller es que los mismos participantes tienen la oportunidad de ser protagonistas, espectadores y críticos de su propia creación. En consecuencia, pueden observar, criticar, sugerir, analizar y corregir su desempeño individual y conjunto. Esta situación, tantas veces impensada dentro del marco de trabajo (sin que genere efectos colaterales indeseados), aquí es posible y necesaria; de alguna manera les “obliga” a establecer pautas para desarrollar una comunicación rica, construida desde la empatía y la escucha.

En cierta forma, es importante resaltar que los adultos no juegan estrictamente para acercarse al mundo y experimentarlo como lo hacen los niños. Tal y como plantea el sociólogo Alfred Schutz en su teoría del mundo vivido: “No podemos vivir en un eterno estado de sorpresa ante lo que nos rodea, pero el juego nos permite acercarnos a realidades que no podríamos experimentar de otros modos”. Por ello es tan importante romper con la rutina de vez en cuando, hacer algo distinto y jugar a ser otros.

Estas son sólo algunas de las propuestas para estos tres días de experiencia que propone el taller, y que conlleva una cantidad de analogías y de metáforas que enriquecen a los participantes, al equipo y a la organización.

Supone un desafío diferente, un espacio lúdico de libertad, de placer y de seguridad, en el que es posible aprender, aprehender y despertar.

Aunque aprehender es un término que significa capturar, apresar, aprisionar y/o detener y estamos culturalmente acostumbrados a utilizarlo en el contexto de la seguridad ciudadana, ha cobrado un especial significado dentro de muchos ámbitos y, sobre todo, en el de la formación.

Supone hacer algo propio, construirlo, formar parte del desarrollo y del resultado, internalizarlo, capitalizarlo, darle sentido personal y profesional. En esencia, todo ello es la finalidad pura de este taller “Soy Película”.

Aprender, aprehender y despertar sobre las competencias en liderazgo, comunicación, gestión del tiempo y trabajo en equipo, bajo la observación y supervisión directa de los coaches expertos en el desarrollo de personas. A lo largo de los tres días de duración del taller, los profesionales estarán codo a codo con los participantes para hacerles una devolución de su desempeño, para ayudarles a “despertar” en relación a determinados comportamientos, y para permitirles encontrar otros mejores y más eficaces. Además, con la información obtenida de esta actividad es posible diseñar programas personalizados, dirigidos a desarrollar cada una de las áreas de mejora identificadas.

Curro Duarte, uno de los socios de Despierta by CDR nos señala: “Los participantes se emocionan todo el tiempo; comprueban por sí mismos que cuando interpretan la realidad de forma positiva se promueven también emociones positivas, lo que les lleva a emprender acciones diferentes, a expandir su zona de confort hacia la zona de aprendizaje y a incrementar su receptividad”.

Permite que tu empresa descubra su propia versión original.

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