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Crisis de pareja. ¿Soltar o construir en positivo?

Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Albert Einstein decía al respecto: “Quien supera una crisis se supera a sí mismo sin quedar superado”. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

Entender que cuanto antes tomemos conciencia de la situación que no nos está haciendo feliz, en este caso la relación de pareja, estaremos asumiendo la responsabilidad personal de poder cambiarla -también- lo antes posible. Todo ello, tomando decisiones con claridad para tener la oportunidad de aprender a construir en positivo o para “soltar” y plantearnos un nuevo comienzo.

Veamos. Todas las relaciones son dinámicas y la relación de pareja no es una excepción. De esta forma, es absolutamente normal que la pareja pase por distintas etapas y crisis; puede que uno o ambos empiecen a cuestionarse cosas, que expresen insatisfacción o que necesiten cambios porque el modelo de relación que mantenían, hoy ha dejado de hacerles felices.

En cierta forma, cuando una crisis sobreviene y parece poner en riesgo la estabilidad de la relación, el error más común que cometemos es centrar la atención más en el/los conflicto/s que en la/s posible/s solución/es. Claro está que en ese escenario y con esa actitud se deterioran muchos aspectos de la vida juntos, se olvidan las prioridades y se distorsionan muchos de los pilares de cualquier pareja: la intimidad cognitiva, emocional y sexual, dificultando el reencuentro y el diálogo sano y fluido.

Obviamente, cada pareja es un mundo -y cada persona también lo es-. Por ello, generalizar las cuestiones que pueden desencadenar un conflicto en la pareja, resultaría muy ingenuo. No obstante, Andrea Linati, nuestra coach y orientadora especialista en temas del amor, pone especial acento en dos de los aspectos fundamentales sobre los que necesitamos poner luz para entender la crisis de pareja que estamos atravesando:

1. Falta de conciencia de prioridad.
¿Qué es lo más importante para que todo fluya en tu vida? 

Quizá muchos respondan perfectamente esta pregunta; aunque muchas veces nos equivocamos asegurando que las prioridades están fuera de nosotros. Por ejemplo, asegurar que todo fluye si los hijos están bien, si tenemos trabajo o si contamos con cierta comodidad económica, es, cuanto menos, un equívoco. Para ello, me tomo una pequeña licencia y doy vuelta la pregunta de Andrea; si todos esos aspectos van bien -incluso muy bien-, ¿nos asegura que nuestra pareja y nosotros mismos también lo estemos? Incluso me animo a empeorarlo: si uno en la pareja pierde su trabajo, ¿significa entonces que la pareja se desmorona con ello?

A la vista estamos de entender que lo más importante para que todo fluya es que cada uno de los que forman la pareja esté bien (en singular) y que ambos conformen un equipo sólido para hacer frente a todo.

A eso nos referíamos con falta de conciencia de prioridad, darnos tiempo de calidad: escucharnos, comunicarnos, compartir, mostrarnos afectividad y dedicarnos momentos para la intimidad con la pareja es fundamental. Efectivamente, producto de las rutinas, las obligaciones y las prisas, los requerimientos de los hijos y los trabajos -que nos hacen cada vez más complicado conciliar la vida laboral y familiar-, entramos en el bucle y olvidamos que lo primero somos nosotros y nuestra relación.

2. Falta de compromiso o falta de esfuerzo.
¿Enfrentas las cosas o las postergas indefinidamente?

En toda convivencia surgen conflictos, comportamientos del otro que nos duelen y/o que nos molestan; no obstante, en vez de pararnos y buscar el momento para hablar sobre ello, proponer soluciones y comprometernos a hacer un esfuerzo ambos, pretendemos que sea el otro el que “deduzca” lo que nos molesta y cambie esa actitud.

Como habíamos mencionado, una relación de pareja es dinámica. Está formada por dos personas que evolucionan y tienen distintas experiencias personales a lo largo de su vida; por lo que la relación cambia y evoluciona con ellas. Claro que no siempre de una manera armoniosa. El desafío es seguir buscando ese equilibrio y si hay amor, diálogo y compromiso para hacer los ajustes que hagan falta, la pareja podrá adaptarse a cualquier vicisitud fortaleciendo y enriqueciendo los lazos de la relación.

Andrea nos invita a tomar conciencia sobre lo que está sucediendo en nuestra relación y en nosotros mismos, para buscar las maneras de estrechar esos lazos y para aprender a comunicarnos desde el amor y el respeto. Su experiencia y su cálida forma de acompañarnos para abordar estas situaciones, nos ayuda a desarrollar una mayor perspectiva sobre lo que está pasando y, por ende, a tomar decisiones con mayor claridad, convicción y bienestar.

En este espacio personal conseguirás:
  • Obtener mayor claridad de lo que realmente está sucediendo.
  • Conseguir pautas para generar grandes cambios en la relación.
  • Asumir la parte de responsabilidad sobre lo vivido y capitalizar ese aprendizaje.
  • Tomar la responsabilidad de las propias creencias o patrones para solucionarlas o trabajarlas.
  • Tomar fuerzas para enfrentar y solucionar los problemas.
  • Aprender a construir en positivo o a llevar una ruptura lo mejor posible.

Y me detengo un momento en ese último punto, pues habrá casos en que los desencuentros serán insalvables. Por ello, también es muy importante saber cómo afrontar una ruptura. Cuando una pareja decide tomar caminos diferentes, será muy saludable (para ambos) que lo hagan desde la aceptación y el respeto.

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