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Habilidades socioemocionales para prevenir el bullying.

El bullying, término inglés que significa “acoso”, “hostigamiento” “abuso” y se ha instalado en nuestras escuelas como un significante de la violencia o agresión entre niños y adolescentes.

Ahora bien, cuando hablamos de bullying, nos referimos a una forma grave y específica de violencia escolar; a un maltrato -psicológico, verbal, social y/o físico- normalmente intencionado y perjudicial de un niño y/o adolescente hacia otro, generalmente más débil, al que convierte en su víctima habitual. No obstante, para que exista bullying o acoso escolar, tienen que existir acosador y acosado. Veamos un poco los perfiles de ambos.

Los acosadores:
  • Ausencia de empatía. Dificultades para ponerse en el lugar del otro.
  • Nulo control de la ira y sentido de la culpabilidad. Impulsivos y agresivos.
  • Baja tolerancia a la frustración.
  • Pocos abiertos al diálogo. Dificultades de relación y falta de habilidades socioemocionales.
  • Incapacidad para aceptar normas.
  • Baja autoestima, aunque aparente lo contrario.
Los acosados:
  • Personalidad insegura.
  • Baja autoestima (causa y consecuencia del acoso escolar).
  • Altos niveles de ansiedad.
  • Introvertidos, débiles y sumisos.
  • Carencia de asertividad. Dificultades de relación y falta de habilidades socioemocionales.
  • Indefensión e incapacidad para afrontar un problema.

 

Si observamos el paralelismo en detalle, y aunque resulte algo paradójico, unos y otros tienen, sobre todo, un aspecto sobresaliente en común que podríamos definirlo como el origen de todos (o de casi todos) los males: falta de conocimiento y desarrollo de habilidades socioemocionales. Sin embargo, no podemos hacerlos responsables de ello. Tal vez por ello, esta cuestión se ha convertido en un desafío constante tanto para educadores como para padres, que están en una posición inmejorable para enseñar, promover y acompañar el crecimiento socioemocional de niños y adolescentes.

En línea con lo que venimos diciendo, una de las conclusiones surgidas del Informe Fundación Botín 2015-Educación Emocional y Social-Análisis Internacional, pone de manifiesto que la educación socioemocional de niños y adolescentes en las aulas mejora sus habilidades para relacionarse y los capacita para afrontar los conflictos y situaciones de incertidumbre, reduciendo la violencia escolar y fomentando la igualdad.

Educarlos en las competencias socioemocionales para prevenir la aparición de situaciones de acoso y/o violencia, para que cada niño o adolescente mejore su bienestar individual y sepa fomentar la buena convivencia en los centros educativos.

Cuando todos ellos desarrollan estas competencias, aprenden a resolver los conflictos desde un enfoque más pacífico, están más motivados, mejoran su autoestima, aprenden a gestionar adecuadamente sus emociones. Incluso, producto del buen clima en el aula, mejoran sustancialmente su rendimiento académico.

Y si pensamos en un clima cordial y de sana convivencia, podemos pensar también en un ambiente óptimo para proteger y prevenir a los niños y niñas del acoso escolar. De hecho, al incorporar herramientas que les permiten una mejor gestión individual y social, el acosador no necesita “machacar”, y la víctima sabe valorar el poder que tiene para hacerse respetar o, en su defecto, sabe cómo pedir ayuda. En este último caso, y por el tipo de competencias que se desarrollan, esta formación también resulta fundamental en los adultos, sobre todo padres y educadores que, como mencionábamos anteriormente, están en esa posición de privilegio; son modelos y referentes para fomentar esos valores dentro y fuera del aula.

Basada en estas premisas, Cristina Albendea, junto al equipo de profesionales multidisciplinares de Emotiva, proponen una serie de talleres para el desarrollo de habilidades socioemocionales, cuyo objetivo primero y fundamental es trabajar en una educación preventiva desde edades tempranas, para que cualquier niño, como decíamos, tenga herramientas para escapar de una situación de bullying o evite situarse en el papel de maltratador.

Ciertamente, el desarrollo de estas habilidades se enfoca en empoderar a los niños y adolescentes para que aprendan a tomar las mejores decisiones, a conocerse mejor, a desarrollar empatía, a expresarse más adecuadamente y a establecer relaciones positivas y sanas.

Estos talleres permiten que tanto niños como adolescentes y con las herramientas y técnicas adecuadas para cada grupo, teniendo en cuenta la edad y la etapa escolar por la que están pasando, sean capaces de:

  • Descubrir fortalezas personales a través del autoconocimiento y de la automotivación.
  • Aprender a resolver conflictos, estimulando la creatividad.
  • Gestionar emociones adecuadamente.
  • Mejorar su expresión y comunicación verbal y no verbal.
  • Desarrollar la escucha, la asertividad y la empatía.
  • Tomar decisiones responsables.
  • Mejorar el rendimiento, la conciencia y la responsabilidad.

Y para finalizar, cito una breve y bonita reflexión de Karl A. Menninger, el padre de la psiquiatría americana: “Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad”.

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