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Cambia tu manera
de observar el mundo.

Cambiarás tu forma de actuar en él.

A grandes rasgos, esto es lo que propone la formación como coach ontológico profesional propuesta por la Escuela de Rafael Echeverría en España: Newfield Consulting.

Lo cierto, es que para ser capaz de ayudar a alguien más a cambiar su forma de observar el mundo y para cambiar su forma de actuar en él, es necesario que la formación sea experimentada en primera persona y en primer lugar por el futuro coach o por aquel coach que, ya formado, entienda el verdadero valor curricular y profesional que supone esta especialización. Un lujo al que volveremos a referirnos un poco más adelante.

Ahora bien, retomando un poco el concepto que titula el artículo, Rafael Echeverría, autor de Ontología del Lenguaje, afirma: “El ser que somos, se está construyendo cada día. La realidad es desde el individuo, la realidad es un concepto misterioso, no sabemos cómo son las cosas, sabemos sólo cómo las observamos o las interpretamos. Vivimos en mundos interpretativos”.

Efectivamente, para unos, el perro es blanco con manchitas negras; para otros es negro con manchitas blancas. ¿Qué hace que ante una misma circunstancia o hecho, dos o más personas tengan una percepción tan distinta? Es simple. Tenemos diferentes perspectivas sobre un mismo hecho porque nuestra experiencia está filtrada por nuestros sistemas de creencias, por nuestros modelos mentales. Dependen del observador que cada uno es. Y por ello, de acuerdo con el sentido que le demos a una situación actuaremos de una u otra manera. Esa acción nos aproximará a un resultado que puede coincidir (o no) con los resultados deseados.

El coach ontológico ayuda a las personas a aprender a ser un observador diferente, aunque, como bien decíamos, tiene que ser el primer protagonista de este aprendizaje transformacional.

Ahora bien, antes de entrar específicamente en lo que supone ese aprendizaje transformacional, es oportuno mencionar que para la mayoría de los mortales el aprendizaje –de la forma más tradicional- es entendido como la acumulación de conocimientos e información. Un poco contrariado con esta definición, Einstein decía: “El aprendizaje es experiencia, todo lo demás es solo información”. Y en este enfoque podemos encuadrar el aprendizaje transformacional ya que se inicia con el conocimiento, continúa con la práctica, sigue por la incorporación y termina en el aprendizaje.

Es transformacional porque una vez aprendido no volvemos a ser como antes.

En cierta forma, se trata de romper con esa idea de aprendizaje tradicional, invitando a que repensemos nuestras prácticas interpretativas, nuestros actuales sistemas de creencias y estilos del cómo habitar el mundo. Un proceso transformacional busca la innovación y la adaptación en la persona, asumiendo que será esta flexibilidad la que integre nuevas creencias y prácticas en el hacer diario, que requiere de una actitud adaptativa constante frente a los permanentes procesos de cambio que impone la sociedad en la que vivimos.

Desde la óptica del aprendizaje transformacional, no hay problemas a resolver fuera, que sea independiente de cómo pensamos y sentimos. La forma en que vemos el problema es parte del problema. Por todo ello, para poder hacer este cambio transformacional, necesitamos estar en coherencia en todo nuestro Ser, contemplando habilidades de lenguaje (interior y exterior), emocionalidad y corporalidad.

Lo importante del aprendizaje transformacional, como eje de la formación de coaches ontológicos, es ser capaces de desarrollar la actitud y la aptitud para generar nuevas ideas, crear nuevas posibilidades, descubrir nuevos significados, inventar nuevos caminos. Es poder soltar lo seguro, sacar el piloto automático y salir de la zona de confort para explorar otros caminos y para diseñar el futuro desde el presente. Sólo así será posible generar todo aquello en los demás.

Uno de los modelos fundamentales que se utilizan desde el coaching ontológico para realizar intervenciones en pos de mejorar los resultados es el Modelo O.S.A.R. (El Observador, el Sistema, la Acción y los Resultados). Dentro de lo que propone este modelo, el coach trabaja en la brecha entre el resultado obtenido y el resultado que se quiere lograr. Por ello, como parte de la formación, el coach aprenderá a utilizar el modelo para asistir al observador y mostrarle aquello que no puede ver, permitiendo que el mismo cambie el observador que está siendo y descubra un repertorio de nuevas acciones.

Sin embargo, lo más interesante una de las partes importantes Modelo OSAR es que no nos toma como seres aislados, sino que nos considera dentro de un contexto al que influenciamos y viceversa.

Somos lo que hacemos y también lo que obtenemos con nuestras acciones tanto para nosotros mismos como dentro de la comunidad en la que actuamos.

Después de todo lo dicho, cerramos el artículo haciendo mención a uno de los lujos más destacados de esta formación y que tiene que ver con que la certificación que se expide al finalizar y cumplimentar la misma, está contrastada directamente -ni más ni menos- que por el mismísimo creador del coaching ontológico: Rafael Echeverría.

¿Más? Hay más, pero a esta altura lo más oportuno es dejar que cada uno decida y descubra por sí mismo.

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