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¿A qué te quieres dedicar? ¿Qué quieres lograr?

¿Qué es lo que vendes? Construye tu marca personal.

Raúl de Tena, fundador de Talentia, coach, formador y consultor experto en Marca Personal, señala: “Cada uno de nosotros tiene algo especial que mostrar al mundo; por ello, es importante dejar nuestra “huella personal” en todo lo que hacemos, en especial, en este nuevo paradigma laboral y de relaciones empresariales que ha generado un cambio radical en la forma de trabajar y de relacionarnos”.

Palabras que, en un sentido o en otro, coinciden en esencia con las del escritor irlandés, Oscar Wilde“Sé tú mismo. Los demás puestos están ocupados.”

En este artículo, abordaremos de forma sencilla, resumida y práctica, algunos de los pasos para que cada uno pueda diseñar, definir y construir la suya propia.

Paso 1. Conócete mejor.

Efectivamente, en un artículo anterior, hacíamos referencia al que debería ser el primero de todos los pasos en cualquier proceso de desarrollo personal y profesional: el autoconocimiento y la importancia de construir desde dentro hacia fuera. En este caso puntual, con el objetivo de crear una marca personal que marque una diferencia de valor. Entre otras cosas, hablamos de la oportunidad de descubrir -y por qué no sorprendernos- en relación a nuestras pasiones, atributos, valores y fortalezas que nos permiten mostrarnos de manera singular y auténtica.

Paso 2. ¿A qué te quieres dedicar y qué quieres lograr?

Objetivos Personales-Profesionales.

Uno de los principios fundamentales para dar un gran impulso a cualquier cosa que emprendamos, en este caso desplegar el máximo de nuestro potencial en el mundo profesional, es sentir que nuestros objetivos estén alineados con nuestro propósito y valores personales. Son estos principios inamovibles los que le dan marco y sentido a lo que hacemos y nos permiten desarrollarnos de una manera natural y equilibrada. Cuando la pasión está alineada con los valores personales, la motivación encuentra razones de peso para surgir, fluir y guiarnos de manera determinada hacia el objetivo que nos hayamos propuesto.

No obstante, construir este futuro profesional también supone ser fieles a nuestro estilo de vida. ¿Qué significa esto? Pues en cierta forma, necesitamos plantearnos objetivos que nos permitan equilibrar la vida personal y profesional, ya que las fronteras entre una y otra son cada vez más difusas.

Para ello, Raúl nos sugiere hacernos estas preguntas:

  • ¿Sabes dónde quieres estar dentro de 5 o 10 años?
  • ¿Qué estarás haciendo?
  • ¿Con quién estarás viviendo?
  • ¿Cómo será tu actividad profesional?

Definidos el punto de inicio y de destino, es posible crear una estrategia para llegar de uno a otro; planificar metas a corto, medio y largo plazo, y trazar un plan de acción con el diseño de acciones concretas y específicas a desplegar.

Ahora bien, cuando tratamos de marcarnos objetivos profesionales y/o personales y nos cuestionamos qué es lo que verdaderamente queremos y podemos hacer, es necesario preguntarnos en qué tipo de profesional debemos convertirnos para poder llevar a cabo dicha actividad. Para todo ello, es interesante filtrar cualquiera de la ideas que se nos planteen a través de las siguientes cuatro premisas:

  • ¿Te apasiona de verdad?
  • ¿Lo haces bien, muy bien?
  • ¿El mundo necesita de eso que tú quieres hacer?
  • ¿Hay alguien que, además de necesitarlo, estaría dispuesto a pagar por ello?

Curiosamente, de la confluencia de dichas premisas, será posible acercarnos más o menos a nuestro Propósito.

  • ¿Hay algo que tú puedas hacer, que cumpla todos los requisitos?
  • ¿Falta alguno? ¿Le puedes dar una “vuelta de tuerca” para que lo cumpla?
  • ¿Hay alguna actividad, proyecto o persona que lo esté haciendo en quién te puedas reflejar?
  • ¿Qué es? Trata de plasmarlo de forma sucinta. Intenta que la definición dé respuesta a los cuatro filtros.

PASO 3. ¿Qué vendes? Define tu propuesta de valor.

Una vez tenemos claro el rumbo a seguir, es necesario contemplar cuál es la propuesta de valor de nuestra Marca Personal. Como profesionales, debemos cubrir una necesidad de un mercado o cliente potencial al que le aportamos un valor diferencial que es preferido por encima del resto de opciones que existan en el mercado. Para ello, cada uno de nosotros podría preguntarse: ¿Qué vendo? -en sentido amplio- y cuál es la base sobre la que se asienta aquello que vendemos.

No obstante, para tratar de acotar aquello en lo que podemos ser verdaderamente buenos, competitivos y diferentes, Raúl vuelve a facilitarnos la tarea y nos sugiere escribir -en tres columnas- todo lo que se nos ocurra (todo), independientemente del ámbito del que se trate.

  • “Tengo conocimiento en:”
  • “Tengo experiencia en:”
  • “Me apasiona:”

Lo más interesante, luego de haber completado los ítems, es que nos resultará posible hacer diferentes combinaciones entre los aspectos escritos en cada columna. ¿Imaginas que tu mejor aportación personal y profesional al mundo tenga que ver con algo en lo que tienes conocimiento, experiencia y, además, te apasiona?

Ahora bien, como este es un ejercicio para explorar y descubrir todas nuestras posibilidades, es posible armar las combinaciones que sean y redactarlas en forma abierta. Recordemos que cada uno de los pasos propuestos no son ejercicios para nadie más que para nosotros mismos, y aunque las combinaciones puedan resultar un tanto disparatadas en alguna ocasión, podrían ser un curioso punto de partida para que emerja algo más interesante.

En un próximo artículo, abordaremos los siguientes y últimos dos pasos para la construcción de la marca personal que apuntan a la definición de la estrategia profesional, de comunicación y networking.

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