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Decisiones conscientes
en crisis personales.

Si una piedra molesta en tu zapato, sabes qué hacer:

  • Puedes parar y quitarla…
  • Puedes hacer algunos movimientos con el pie dejándola en el lateral del calcetín para seguir andando…
  • O bien, puedes soportar la molestia hasta que decidas parar y despojarte de ella.
Pero cuando algo te molesta y no sabes qué es, ni cómo empezó, ni dónde está, ni cómo erradicarlo; ¿cómo solucionarlo?

La primera pregunta es: ¿qué me pasa?

Todo puede empezar con un detonante exterior: un despido inesperado, un cambio de trayectoria vital después de un accidente, la influencia del pesimismo o la crisis social, una crisis o ruptura de pareja, un cambio de país de residencia, la jubilación o cualquier otro momento de transición importante en la vida.

Y te preguntas: y después de esto, ¿ahora qué?

Otras veces el conflicto nace desde el interior: sensación de vacío, desorientación, inestabilidad emocional, tristeza, apatía, confusión, desmotivación, etc. Conflictos internos que desconocemos cómo resolver desde dentro: ¿Qué quiero hacer con mi vida? ¿Qué sentido tiene?

Un buen ejemplo es el de las personas que a pesar de tenerlo todo se sienten vacías:

Casi sin entender por qué, cuando aparentemente su vida es, por fin, estable y coherente; algo en su interior parece no encajar: tienen un buen trabajo, ganan un buen sueldo, tienen una familia que les quiere, un sitio dónde dormir y comida caliente en el plato cada día; pero aún así, son honestos consigo mismos, saben que algo en ellos no anda bien…

Y se cuestionan:

¿Por qué no soy feliz, si lo tengo todo? ¿Por qué me levanto triste o abatido/a cada mañana si todo va bien? Una sensación de vacío, tan inexplicable como inevitable.

Y ante esta dolorosa y desconcertante situación, muchas personas optan por el silencio, tratando de huir de él. Una sensación de extrañeza, de desconcierto y de frustración van avanzando por dentro. Siguen su día a día con buena voluntad y esfuerzo, aunque cada día les cuesta más. Tienen miedo a la incomprensión, la mirada escéptica o al juicio liviano.

Evitando compartir esas sensaciones con los demás, por miedo al rechazo, la desaprobación o la reprimenda, la persona queda encapsulada en su interior. Temen que desde su entorno les pregunten:

“¡Si lo tienes todo! ¿Cómo te atreves a quejarte?”

La soledad y el silencio, no hacen más que agudizar estas sensaciones; y al final ni las arbitrarias técnicas de compensación (viajes exóticos, coches caros, vicios de lujo, etc.), ni las habilidades para cometer excesos (obsesión por el trabajo, comidas compulsivas, tardes de alcohol en el bar, excesivas salidas nocturnas, compras compulsivas, atiborrar la agenda de compromisos, etc.); resultan efectivas.

Y aunque parezca contradictorio, lo importante es descubrir: ¿Qué motivación o qué anhelo se esconden detrás de esta crisis? Escuchar y entender la crisis, en lugar de taparla, negarla o proyectarla nos ayudará a emerger con valor y fuerza; hacia un futuro más rico y prometedor.

Y es que, la crisis personal es la señal que augura el inicio de una nueva etapa. Una etapa, llena de sentido. La necesidad de cambio está clara: ¿por dónde empezar?

Workshop. Decisiones conscientes en crisis personales.

Decidir desde el “presente” nos ayuda a vivir desde la consciencia y no de las personalidades o roles diarios con los que nos identificamos diariamente.

Tal vez, ese es el conflicto mayor. Dejar que el ego tome decisiones. Cuando el ego actúa está pendiente del futuro y tiene miedo a la mirada del otro, a asumir el coste de equivocarse, a no estar a la altura de las circunstancias, a ser dejado de lado o despreciado por su entorno, etc. Sobre todo, le preocupa mucho lo que piensen los demás; sin embargo, en cualquier situación, sabemos perfectamente que ninguno de nosotros tiene el control sobre el juicio -ni sobre nada- ajeno. Nuestro control sólo puede estar en nosotros mismos.

En este sentido, Status Vital ha diseñado este workshop: “Decisiones conscientes en crisis personales”, para ayudarnos a ser libres en cada decisión que tomemos. Sobre la metodología, Nadia Flaqué Pifarré, una de las profesionales formadoras, nos señala: “La Gestalt nos permite responsabilizamos de lo que es nuestro, liberándonos de fantasías; desde la PNL podemos darnos cuenta de cómo hacemos, permitiéndonos ampliar nuestra visión y teniendo más alternativas en la vida”. 

Esta formación nos permite, entre otras cosas:
  • Sanar asuntos personales pendientes.
  • Tomar decisiones asertivas.
  • Pasar a la acción, sabiendo lo que necesitamos.
  • Ser congruentes con nosotros mismos, cuidándonos en momentos de crisis.
  • Integrar nuestras diferentes partes implicadas en una decisión.
  • Tomar decisiones conscientes, considerando todos los aspectos involucrados en ellas.

Estar conectados, estar centrados desde la consciencia y tomar decisiones desde este estado de “presencia alerta”, en donde el insumo es la intuición, la responsabilidad, la consciencia y el saber profundo patrimonio de cada Ser, el resultado siempre es el que tiene que ser.

“Sólo eres libre cuando eres responsable de tus decisiones”. Giorgio Nardone.

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