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¿A cuántos juegos
juegas sin saberlo?

Dos no pelean si uno no quiere. Dos no juegan si uno no quiere.

Si bien ambos podrían considerarse como saberes populares, el segundo sólo es así cuando hacemos referencia a un juego consciente, en el que las partes tienen la voluntad para “jugar a algo específico”. Muy distinto es lo que ocurre en los llamados juegos psicológicos que suceden de manera totalmente sistemática e inconsciente.

Estos juegos a los que nos referimos no representan una actividad lúdica; por el contrario, son una dinámica en las relaciones personales en la que, a diferencia de los juegos de azar, todos pierden. Eric Berne, fundador del Análisis Transaccional explicó los juegos psicológicos como una forma de comunicación disfuncional utilizada para cubrir necesidades de atención, reconocimiento y afecto hacia la propia persona, aunque siempre de forma negativa.

Ahora bien, para poner un poco de claridad sobre lo que hablamos, pensemos en nuestra vida en general,

¿Qué tipo de situación se repite, una y otra vez, con personas de nuestro entorno y que nos hace sentir mal a ambos?  

Tal vez no sea tan fácil la respuesta, pero si analizamos nuestro día a día y nuestros diferentes entornos (incluso en la relación con personas cercanas), nos daremos cuenta que hemos jugado muchas veces -y cíclicamente- con los padres, con la pareja, con compañeros de trabajo, etc. En cierta forma, este tipo de juegos permite que la comunicación sea predictible, pero impide disfrutar de la intimidad, ya que al final del ciclo ambas partes se quedan con una sensación negativa.

Cuántas veces, recreándote en esa sensación negativa, te has preguntado: ¿cómo es que hemos discutido por esta tontería?; ¿por qué no habré dicho que no?, ¿cómo es posible que siempre caiga en lo mismo?, o ¿cuándo aprenderé a no meterme donde no me llaman?

Los juegos psicológicos son básicos para comprender las relaciones personales.

En tal sentido, el analista Karpman, a partir del análisis de cuentos infantiles, propuso analizar los juegos en función de tres roles estereotipados situados en un “triángulo dramático”: salvador, perseguidor y víctima. En la evolución del “juego”, los personajes cambian de papel; por ejemplo, la víctima acaba persiguiendo al salvador y éste, a su vez, se acaba convirtiendo en víctima del juego. No hay juego si no se produce un cambio de roles.

Veamos un poco en qué consiste cada rol:

  • El salvador. Rescata a todo el mundo, incluso de quienes nunca han solicitado su ayuda.
  • El perseguidor. Acusa y reprocha. Este rol suele utilizar los puntos débiles del otro para “atacar”.
  • La víctima. Busca la compasión en todas sus formas porque siente que la vida le es injusta.

¿Te identificas con alguno de los roles?

Como decía Karpman, no existe juego psicológico si los roles no se intercambian. Esto quiere decir que, por ejemplo, el salvador puede ayudar a alguien sin que su ayuda haya sido solicitada. Al cabo de un tiempo, si no es reconocida esa ayuda (que nadie le pidió), él la reclama de algún modo y el “salvado” , que aparentemente parecía como una pobre víctima, pasa a comportarse como un perseguidor del salvador, por medio de frases como “ya está bien, no me estás ayudando y encima me haces perder tiempo y por tu culpa no puedo terminar” . De ese modo, el salvador, que se veía a si mismo como una persona capaz y ayudadora, acaba transformándose en víctima, con frases del tipo “he trabajado el doble por ayudarle a cumplir; no puedo creer que no me lo reconozca y que encima se queje”.

¿Hay algún ganador en los juegos psicológicos?

Veamos; al comienzo del artículo, mencionábamos que “todos pierden”, podemos recordar nuestro artículo anterior sobre el reconocimiento positivo y, sobre las caricias negativas. Según Berne, las personas necesitan de caricias para poder saciar su necesidad de reconocimiento. Y en el caso de los juegos psicológicos, las caricias negativas (siempre negativas) que se reciben son preferibles a la posibilidad de no recibir caricia alguna.

Lo cierto es que los juegos psicológicos entorpecen nuestras oportunidades de tener éxito en nuestra vida personal y/o profesional, ya que consumen y disminuyen nuestra energía emocional y psíquica, dejándonos llenos de frustración, angustia y/o rabia.

El self coaching, como proceso de profundo autoconocimiento, transformación y desarrollo personal de la mano de Marta Albaladejo, nos invita a tomar conciencia de los juegos psicológicos en los que tomamos parte sin querer en las distintas áreas de nuestra vida.

Porque, pensemos: ¿por qué alguien asume el rol de salvador siempre?; ¿acaso entiende que si no ayuda a los demás o no está pendiente de “dar una mano” siempre, no lo querrán? Y lo mismo con los otros roles que plantea el triángulo dramático: ¿qué carencias quiere suplir un perseguidor o una víctima? ¿Qué tiene que aprender? ¿Cómo debe posicionarse? ¿De qué manera puede evitar “entrar en el juego”?

Conocer la dinámica de los estos juegos nos ayuda a tomar conciencia de nosotros como parte de ellos; además, nos permitirá encontrar conductas alternativas positivas, que nos permitan obtener reconocimiento positivo y establecer relaciones de intimidad auténtica.

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