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Conviértete en un entrenador
de carácter ganador.

Timothy Gallwey, autor de la metodología The Inner Game -El Juego Interior-, señala: “Siempre hay un juego interior en tu mente, no importa lo que esté sucediendo en el juego exterior. En la medida que sepas vencer tu juego interior, podrás marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso en el juego exterior”.

En contraposición a esta visión, el sueco Per-Olof Astrand, padre de la fisiología del deporte, solía decir que lo mejor que puede hacer un atleta es elegir bien a sus padres. En otras palabras: que el atleta nace y es producto de las bondades (o no) de la genética.

Lo cierto es que no he citado las palabras de los expertos con el fin de elegir o darle más o menos razón a uno u a otro. Ambos tienen sus fundamentos, estoy seguro de ello. Sin embargo, por congraciarme con ambos, diría que para conseguir el éxito deportivo se necesitan de habilidades físicas y mentales. Por ejemplo, Carlos Costa, el ex tenista español, afirmaba que la cabeza es el 90% de un deportista. Desconozco si el porcentaje es exagerado o no, pero la cuestión que surge es si, en una competición en la que dos equipos tienen un rendimiento físico y una técnica y estrategia similares, ¿cuál de los dos tiene más posibilidades de ganar?

No es algo retórico, aunque de momento, podemos dejarlo como tal. De hecho, se pueden plantear algunas cuestiones más que hacen dudar hacia qué lado se puede inclinar la balanza:

¿Qué lejos está de su máximo potencial un deportista que no se preocupa por entrenar su preparación mental? ¿Qué posibilidades de dar “lo máximo” tiene un equipo donde sus integrantes trabajan a nivel individual?

¿Qué ocurre con el deportista que, llegado el momento de la competición, no sabe controlar sus pensamientos negativos y esto le impide concentrarse en el aquí y ahora?

Ahora bien, frente a todos los interrogantes, se abre la perspectiva de que el entrenamiento de un deportista no puede estar limitado a un trabajo aislado, ya sea físico, técnico, táctico o, incluso mental. El trabajo de entrenamiento con los deportistas debe ser abordado de forma integral por los diferentes especialistas (preparadores físicos, fisioterapeutas, nutricionistas, médicos, psicólogos, etc.) y coordinado y supervisado por el entrenador. La prioridad para trabajar más fuertemente en una u otra área dependerá de la mirada profesional y experta del líder.

De esta forma, y para obtener el máximo rendimiento de su equipo, el entrenador debe construirse una base sólida como líder y para ello, debe (re)conocer tanto sus limitaciones como su potencial y debe aprender e incorporar en su día a día conceptos y herramientas que le permitan gestionar con eficacia situaciones adversas y/o retadoras propias y del equipo.

Y he dicho “propias” porque si acaso el entrenador no experimenta esta transformación en primera persona ¿cómo podría hacer que suceda en los demás?

Un entrenador deportivo debe construir, contagiar e inspirar confianza.

Pero difícilmente podrá hacerlo si no sabe escuchar, si tiene problemas de comunicación, si no toma conciencia de sus creencias limitantes o si desconoce cómo gestionar sus emociones eficazmente.

De eso se trata el Juego Interior al que se refiere Gallwey y que citábamos al comienzo del artículo. Este juego se libra dentro de la cabeza del entrenador, del jugador y de su oponente. Son obstáculos como creencias limitadoras inconscientes, falta de concentración, nerviosismo, miedo y/o duda que, traducidas en el juego exterior y sin una gestión correcta, pueden ser la causa de un resultado negativo.

Por todo ello, cuando el entrenador consigue conectar con todo su potencial y aprende a gestionar eficazmente todos esos “obstáculos”, desarrolla naturalmente su carácter ganador y es capaz de transmitirlo a su equipo para que construyan, desde la mejor versión de sí mismos, un equipo con carácter ganador.

Siguiendo todas y cada una de las premisas que hemos ido mencionando, Víctor González-Salellas, coach deportivo y director de exitodeportivo.com, ha diseñado el curso de Coaching Deportivo “Carácter Ganador”, que supone, con máxima coherencia, el autoconocimiento y la transformación -en primer lugar-, del entrenador.

Este curso permite que un entrenador deportivo aprenda, entre otras cosas, a:

  1. Descubrir sus propias áreas de mejora personal y profesional.
  2. Fortalecer su auto-concepto.
  3. Incorporar conceptos y herramientas para gestionar con eficacia retos, cambios y situaciones de conflicto y/o presión.
  4. Aprender a motivar a personas y/o equipos a través de conversaciones poderosas.
  5. Mejorar la escucha, la comunicación y la empatía.
Y, sobre todo,  saber cómo empoderar-se, para poder empoderar a los demás y conseguir un rendimiento de carácter ganador.
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