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Si tu empresa fuera una película, ¿cómo se titularía?

Si la primera respuesta que se te viene a la mente es “Titanic”, “El día después de mañana” o “El día de la marmota”, puede que tu empresa esté padeciendo algunos pequeños grandes conflictos en cuestiones clave de liderazgo, comunicación, trabajo en equipo y/o gestión del tiempo; o en todas ellas a la vez.

Pero, ¿cómo comprobarlo? Veamos. Dentro del mundo de los negocios suele hablarse en términos de creatividad, innovación y originalidad; sin embargo, son pocas las empresas que exigen esas características a la hora de aplicar soluciones internas para el desarrollo de personas y equipos, y pocas las firmas que aplican esos términos a la hora de diseñar tales soluciones. Tal es así que esas célebres palabras de Einstein: “Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” están cada vez más cerca de convertirse en una utopía.

Ahora bien, cuando eso de “hacer siempre lo mismo” (o parecido) se convierte en regla, “hacer algo distinto” pasa a convertirse en la excepción. Es en este último sentido en el que Curro Duarte, junto al equipo de profesionales de –Despierta– han diseñado el programa “Soy Película”, basándose en las premisas de creatividad, innovación y originalidad para “despertar” a los líderes y sus equipos en indicadores clave como los que mencionábamos al inicio del artículo.

¿Qué proponen? Que pasemos de ser espectadores y críticos de la gran pantalla, a ser espectadores y críticos de nosotros mismos como guionistas, directores y actores.

Lo original de esta propuesta es que nos invita a salir de nuestra zona de confort, quitarnos la corbata, emocionarnos, crear, cambiar de entorno y de rol y…jugar.

Cuando los adultos nos permitimos jugar, cuando nos dejamos llevar por el niño interior, por el que disfruta de sus emociones sin censura, emerge nuestro lado más genuino. De esta forma, esta actividad lúdica se convierte en un disparador de emociones y por eso es altamente eficaz a la hora de fijar experiencias y conocimientos.

Y “jugar” es lo que propone el programa Soy Película, pues en varias etapas de la actividad tendremos que asumir el rol de críticos y espectadores de nosotros mismos y de cada uno de los miembros del equipo. Esto es posible porque está previsto que cada etapa -desde el making of, hasta el rodaje propiamente dicho-, sea “un espejo” en el que poder mirarnos y reconocernos en las fortalezas y las áreas de mejora individuales y grupales. Por ejemplo, alguien puede definirse como estructurado, pero luego viéndose en acción, puede darse cuenta que ha desempeñado un rol meramente creativo y que eso de “romper” con las estructuras se le ha dado estupendamente bien (o al revés, claro).

Por supuesto, en todos los casos un grupo de profesionales observará cada minuto del making of y del rodaje de la película, para luego hacer una devolución de los aprendizajes, para ayudar a “despertar” al grupo y a los miembros acerca de ciertos comportamientos y para ayudarles a desarrollar otros diferentes (y mejores). A propósito de esto, Alejandro Amenábar, autor de películas como Mar adentro y Abre los ojos, señalaba: “Las películas que hago no dan las respuestas, hacen las preguntas”. Y me pregunto acaso, ¿qué es el coaching sino el arte de preguntar para promover la reflexión y permitir que otros encuentren sus propias respuestas?

Construyendo una idea desde cero. Dos días y 1/2 de puro aprendizaje vivencial.

Hacer una película, al final, es un viaje muy similar a lo que supone plantearse un proyecto de vida: fijamos una meta de acuerdo a un sueño y/o una aspiración, planificamos cómo alcanzarla, ejecutamos las acciones necesarias para conseguirla, nos relacionamos con otras personas y analizamos el resultado final para determinar si lo hemos conseguido o todavía quedan aspectos que ajustar.

Al final de este proceso, además de la maravillosa experiencia de hacer algo original con el mismo equipo de trabajo con el que se comparte cada día, el aprendizaje habrá sido enorme, duradero y significativo en el que los participantes podrán incorporar fácilmente lo aprendido en su rol y práctica profesional. Paralelamente, tal vez lo más gratificante para cualquier líder o director que proponga esta actividad para su gente, es observar lo motivador que resulta para ellos llevar a cabo actividades que se “salen del guión”, frente a programas que, aún camuflados, terminan siendo más de lo mismo.

A modo de cierre de este artículo, Curro nos dice: “Despierta, busca desarrollar a las personas provocando en ellas emociones que las hagan conscientes de para qué y cómo hacen las cosas para poder mejorar su eficiencia y eficacia en relación a los objetivos de negocio”. Por ello, tampoco se queda en la realización del diagnóstico según los indicadores de gestión, sino que, como valor añadido, ofrece programas de formación y desarrollo de habilidades específicos que cierren el círculo de la mejora y sean sostenibles a largo plazo.

¡Luz, cámara y, sobre todo, acción!

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