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Un cambio de alimentación para un cambio en nuestra vida.

Alimentación energética.

Un cuerpo intoxicado, saturado o desnutrido no nos ayudará a tomar buenas decisiones e incluso nos dejará paralizados sin saber qué hacer. En cambio, un cuerpo sano, nos permitirá desarrollar una mayor claridad mental, una mayor autoestima y mucha más energía para lograr todo aquello que nos propongamos.

Tal es así, que mientras muchos continúan asociando estrictamente la alimentación a una cuestión estética, muchos otros hemos comenzado a replantearnos la estrecha relación que existe entre lo que comemos con el bienestar físico, emocional y mental. 

Una alimentación saludable significa muchísimo más que un peso saludable. Y este planteo, más que una moda pasajera, supone un verdadero y profundo cambio de paradigma.

Ahora bien, no hemos llegado a esa conclusión gratuitamente. A lo largo del tiempo, hemos observado que, por ejemplo, la dieta que tuvo un efecto determinado a Juan, le provocó cosas sumamente distintas a José; incluso aquel supuesto plan de alimentación equilibrado que le funcionó en un amigo para regularizar los valores de su organismo, a otro le disparó los niveles de colesterol. Y así, un sinfín de etcéteras.

Efectivamente, cada uno de nosotros tiene un estilo de vida diferente, con exigencias, recursos, energías y emociones particulares que exigen un plan de alimentación adecuado a todo ello y no recetas universales. En tal sentido, emerge lo que se llama la alimentación consciente y viva que pone el acento en el efecto energético de los alimentos como herramienta para alcanzar el bienestar, basándose en los principios de Yin y Yang y aplicable tanto a los alimentos como a nuestro propio estado y condición.

Todo fenómeno puede ser analizado en términos de Yin y Yang. Estos términos han sido utilizados para describir dos fuerzas opuestas, aunque complementarias, que están presentes en todos los fenómenos naturales. Desde el punto de vista científico occidental, se puede considerar que el Yin y el Yang son polaridades más y menos, noche y día, caliente y frío, lento y rápido, etc. En el caso de la alimentación, se entiende en función de los nutrientes y de la energía que los mismos nos aportan.

Por ello, la idea emergente de una alimentación energética, consciente y viva, no es necesariamente aquella que contenga la cantidad adecuada de proteínas, hidratos de carbono, grasas y/o vitaminas, sino aquella que nos ayuda a equilibrar las energías de nuestro cuerpo, manteniendo una adecuada relación entre nuestro Yin y Yang. Pero veamos un poco más. 

¿Podemos estar un día en un estado más Yin y otro día en estado más Yang?

Sí, claramente; incluso podemos alternar los estados a lo largo del día. Cuando aprendemos a determinar nuestro estado en el momento presente: Yin: apatía, cansancio, letargo o Yang: irritable, impaciente, agresivo, sabremos qué alimentos ingerir que representen la polaridad opuesta y que nos devuelvan el equilibrio y la paz interior.

Luego de aprender a reconocer nuestro estado actual, el paso siguiente consiste en determinar qué tipo de alimentos necesitamos comer para equilibrar ese estado. Esto significa que si nuestra situación actual es más Yin, entonces necesitaremos ingerir alimentos con cualidades de la categoría Yang, y viceversa.

Ahora bien, ¿qué alimentos representan una u otra energía?

Este es uno de los ejes principales del curso de alimentación energética diseñado e impartido por nuestra especialista en coaching nutricional Mónica Suarez, de una manera asequible, práctica y fácil de incorporar a nuestra cotidianeidad. Según sus palabras: “Hoy en día muchas personas tienen problemas debidos a una alimentación moderna, deficiente y demasiado procesada; por ello, necesitamos volver a un alimentación más natural que haga que cuerpo, mente y emociones se desintoxiquen y vuelvan al equilibrio natural”.

Con igual sentido e intención, Jim Rohn, el famoso autor y orador motivacional, señalaba:

“Cuida tu cuerpo. Es el único lugar que tienes para vivir”.

Este curso de alimentación energética nos ayuda a entender que de los alimentos obtenemos los nutrientes necesarios para que el organismo lleve adelante adecuadamente cada uno de los procesos vitales. La alimentación es la fuente que nutre al cuerpo y es fundamental en la ecología del bienestar. Por ello, nos enseña a regular la ingesta de alimentos según las propias necesidades y atribuye a los alimentos ciertas cualidades energéticas que llegan a influir sobre nuestros estados físicos y anímicos.

Te dejo aquí algunas inquietudes, ¿crees que hay diferencia -energéticamente hablando- entre una verdura que crece hacia fuera del suelo, una que crece al ras y una que crece bajo el suelo? ¿Qué diferencias podría haber entre un pez que nada contracorriente, otro que lo hace a favor y otro que permanece estancado en el agua? ¿Es bueno comer frutas de estación fuera de la estación? ¿Qué crees?

Evidentemente, la naturaleza Yin Yang de un alimento puede cambiarse dependiendo de cómo se prepare y se cocine; sin embargo, dejaremos ese abordaje para un próximo artículo.

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