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Self Coaching.                                         

“Nuestro miedo más profundo es ser poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta”. Nelson Mandela.

¿Cuántas veces te has propuesto desafíos que has dejado por la mitad o has abandonado antes de empezar? Aquella dieta, buscar un trabajo mejor, hacer un viaje, tener hijos, retomar la carrera, dejar de fumar, reencontrarte con los viejos amigos, etc. Incluso tal vez lo hagas todo, pero sientas que nada te llena realmente.

Es cierto que los proyectos no son todos iguales y que unos requieren mayor dedicación, empeño y voluntad que otros, pero todos esos abandonos cuentan con el denominador común de la insatisfacción. ¿Por qué si sabemos lo que queremos, si tenemos sueños y sed de cambio no somos capaces de concretarlo? ¿Por qué nos conectamos más fácil con las excusas que nos frenan que con las motivaciones que nos permiten seguir adelante?

Veamos. Nos sonarán familiares frases del tipo: “esto no era para mí”, “no puedo con todo”, “no tengo tiempo” o el infaltable “el lunes empiezo”. Si tenemos hábitos de pensamiento limitadores, creamos barreras que respaldan las restricciones actuales. Pero si en cambio, somos capaces de convertirlos en pensamientos facilitadores, podremos activar nuestro potencial para lograr una vida más feliz.

Ya es hora de cambiar, de dejar de victimizarnos, de boicotearnos y de propiciar ese cambio personal interior para ser protagonistas de nuestras vidas y con ello, responsables absolutos de nuestros éxitos y fracasos.

Necesitamos dirigir la propia vida y desarrollar la capacidad de crear los resultados que deseamos. Y para hacerlo es importante ser congruentes. Es complicado entender los motivos, por ejemplo, que llevan a alguien a seguir trabajando en un lugar donde se le infravalora y hasta se le maltrata psicológicamente. ¿Por qué esa persona no pone punto final a esa situación?.

Aunque en la situación expuesta el beneficio está camuflado, es algo obvio. Probablemente, ese alguien no cree en sus propias capacidades y sucumbe al mandato adquirido de “tener trabajo te da una seguridad económica”. Esas trabas y la percepción sobre la “pérdida del beneficio”, son algunas de las cosas que no nos permiten contemplar el mundo de posibilidades que tenemos interna y externamente.

Efectivamente, si recurrimos por un momento a nuestra memoria emotiva, se nos vendrán a la mente personas que se han llevado nuestra admiración, ya sea por como se expresan, por la seguridad que transmiten, por la autenticidad y la honestidad con ellas mismas y con los demás. Pues bien, hablamos de personas congruentes, aquellas que no necesitan probarse a sí mismas o actuar para obtener la aprobación de otros.

Para alcanzar ese estado de congruencia, debemos hacer que todas nuestras partes internas estén en buen equilibrio.

Para ello, debemos cambiar las representaciones mentales, recurrir a estados potenciadores y  modificar los pensamientos, las emociones y el comportamiento para poner nuestra energía y atención en qué hacemos y en cómo lo hacemos.

En tal sentido, el Coaching Sistémico Transaccional ayuda a las personas a generar un cambio en el modo de verse a sí mismos y de ver el mundo que los rodea; a conseguir logros sorprendentes, a conectarse con ellas mismas, con sus partes aprendidas, con su memoria emotiva, es decir, con todos sus recursos para lograr aquella congruencia, capitalizando todo su potencial.

Marta Albaladejo ofrece una formación intensiva de Self Coaching. Este proceso es ideal para quienes quieran conseguir mejores resultados profesionales, empresariales, en las relaciones, o ante cualquier otro reto.

Para el Self Coaching, Marta utiliza como herramientas las preguntas y los conocimientos sobre la comunicación y las emociones, procedentes del análisis transaccional y el análisis conversacional. El objetivo de esta práctica es entrenar los músculos emocionales de las personas, para que consigan cualquiera de sus objetivos propuestos: cambiar de trabajo, concluir estudios que habían quedado a medias, tomar decisiones difíciles sobre el futuro, mejorar la comunicación con la pareja, con los hijos, con los padres, dejar una relación insana, cuidar más la salud, etc.

El enfoque del análisis transaccional nos muestra cómo las personas sanas en cada momento dado manifestamos solamente una parte de las tres partes de nuestra personalidad. En una conversación, o en un proceso de decisión, la persona va alternando conductas que provienen de sus tres “partes”, de tres conjuntos de conductas, pensamientos y sentimientos relacionados entre sí, se trata de los tres “estados del yo”: Padre, Adulto y Niño, escritos así, con mayúscula.

Todas las personas adultas, con cierto entrenamiento, podemos reconocer en nosotros los tres estados del yo, que se manifiestan de tres maneras.

Saber identificar cuándo estamos comportándonos con cada una de estas partes es un gran paso para aumentar la congruencia entre ellas, superar el pasado y vivir en armonía.

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