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Ganar confianza y seguridad al hablar en público en inglés.

Resulta difícil imaginar a gurús como Ken Robinson, Michael Porter o al mismísimo Bill Gates nerviosos o quedándose en blanco frente al auditorio. No obstante, ¿se mostrarían igual de cómodos y seguros si tuvieran que hacerlo en otro idioma?

Aunque nos cueste creerlo, ellos también tienen su zona de confort. Están acostumbrados a hablar en público y han adquirido una diversidad de recursos lingüísticos, tonos de voz, ritmo, equilibrio entre naturalidad y espectacularidad y un montón de otras herramientas para hacer impecablemente lo que hacen frente a miles de personas. Ahora bien, el interrogante que planteábamos, tenía que ver con la duda sobre si su ductilidad oratoria sería la misma si tuvieran que hacer la presentación en otro idioma. Lástima que respecto a esto, sólo nos queda la especulación…

En cualquier caso, utilizamos la retórica para plantear una analogía con lo que nos pasa a los españoles cuando esta situación de hablar en público en inglés se vuelve habitual en nuestro hacer profesional. Efectivamente, el inglés es el idioma universal de los negocios y es cada vez más habitual tener que exponer o presenciar negociaciones en esta segunda lengua. En resumen, hablar inglés fluido es una competencia de valor, pero no es suficiente.

Tal vez, deberíamos empezar por comprender que en cada presentación, incluso en las presentaciones en inglés o en cualquier idioma, existe una magia que no se ciñe únicamente al discurso, al lenguaje, al tono, a la gestualidad, a la emoción o a la intención, sino a todo ello dispuesto simultáneamente para lograr una presentación eficaz.

Por ello, cuando se domina el tema de la exposición y se domina el idioma, las posibilidades de cometer errores se reducen notablemente, pero no desaparecen. El hecho de que una presentación tenga que desarrollarse en esta lengua universal puede multiplicar la ansiedad por temor al ridículo, a quedarse sin palabras, a utilizarlas inadecuadamente y/o a cometer errores u horrores discursivos con un altísimo coste profesional.

Además, sabemos que un error lleva a otro y probablemente una equivocación nos “deje en blanco” para aprovechar otros recursos (como el humor, la ironía, etc.) y poder “salvarlo”. Necesitamos minimizar estas posibilidades y hacernos de todos los recursos posibles para que el qué decimos y el cómo lo decimos estén alineados con el para qué lo decimos.

A diferencia de otras formaciones que se concentran en ayudar al profesional a pulir una o dos presentaciones reales (considerando sobre todo la audiencia y el objetivo), la Escuela Europea de Oratoria propone un interesante curso de oratoria en inglés dictado por un profesor británico que nos enseña una cantidad de recursos para aprendamos a hacer presentaciones eficaces y efectivas en inglés en cualquier contexto y cualquiera sea el objetivo.

Veamos. Cualquier presentación en inglés puede tener diversos objetivos, tales como los tienen los discursos de los oradores que mencionábamos al inicio; algunos apuntan a generar la reflexión, a plantear retos o a presentar un proyecto; mientras otros intentan promover un cambio de actitud, a transmitir conocimientos técnicos o a negociar posiciones. No obstante, cualquier presentación puede considerarse exitosa cuando consigue persuadir, involucrar y despertar el interés o la inquietud de sus interlocutores en el sentido propuesto.

Basándose en estas premisas, es que la Escuela Europea de Oratoria ha concebido este curso de oratoria en inglés dictado -como hemos dicho- por un profesor británico experto en enseñar a directivos y profesionales la habilidad de hablar en público y hacer presentaciones en inglés.

Algunas de las claves importantes que aborda son:
  • Preparación, estructura y organización.
  • Entonación y la pronunciación en inglés. Cuándo es ascendente y cuándo descendente. Diferencias con la entonación española. La interrogación: el tono de voz y la inversión. La entonación para dar el sentido correcto. La musicalidad propia del idioma.
  • Resolver diferencias culturales. Reconocer los hábitos de escucha en entornos sociolingüísticos y culturales determinados. Lograr la fluidez oral conociendo matices, modismos, expresiones, convencionalismos,
  • Adquirir estrategias discursivas y recursos lingüísticos en inglés. Construcción de frases. Cómo lo hacemos los españoles y cómo debe hacerse correctamente para fluir y no quedarnos atascados en vicios y costumbres. Corregir aspectos de expresión no verbal para fortalecer el sentido discursivo. El énfasis y la intención.
  • Técnicas de gestión emocional para superar el miedo de hablar en público. Ganar confianza en los puntos anteriores es un primer paso fundamental; sin embargo, tomar conciencia de nuestras emociones y aprender a gestionarlas de forma eficaz es tan necesario y esencial como todo lo antes dicho.

 

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