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Que nada ni nadie le
haga daño a tu corazón.

No somos heroínas, ni princesas, ni reinas, ni hadas. Tampoco somos estrellas del séptimo arte con vidas de ensueño, historias con final feliz o luchadoras de causas perdidas. No tenemos un guión. Lo vamos escribiendo cada día y para cada uno de nuestros roles como mujer: hija, madre, hermana, amiga, esposa y profesional.

Desde muy jóvenes entramos en una vertiginosa carrera por encontrar nuestra vocación, conseguir trabajo, posicionarnos y constituir una familia. Una vez allí, nos pasamos el resto de nuestra vida haciendo malabares por conciliar la vida personal y profesional, causa fundamental del estrés en las mujeres. Veamos un poco más.

Desayunar sabiendo que la canguro no vendrá; llevar a los niños al cole; ir a la oficina; esperar que nadie retrase las reuniones (y que no se extiendan); respirar hondo frente al malhumor de mi jefe; preparar el informe; aprovechar la hora de comer para recoger a los niños y llevarlos a casa de mi madre; recordarle a mi marido la cena de esta noche; seguir con el informe; seguir con las reuniones; retrasar la cita con el médico; salir de la oficina, mantener la calma en el atasco de tránsito, avisar que voy tarde; posponer la consulta con el médico; seguir en el atasco; contar hasta cien; recibir la noticia que uno de los niños está con fiebre; continuar en el atasco, suspender la cena y contar hasta mil…

Este podría representar, con más o menos matices, un día cualquiera en la vida de cualquier mujer. No somos conscientes de ello, pero cada día es un sube y baja emocional. Rutinas con las que tenemos que lidiar siempre e imprevistos que tenemos que contemplar y resolver sobre la marcha. En ello dejamos toda nuestra energía, aún sabiendo que ese estrés diario y sostenido en el tiempo, puede generar consecuencias negativas en nuestra salud física y emocional.

¿Y si nos pasara algo? ¿Y si de verdad no somos indestructibles? ¿Y si un día perdemos el control?

Nadie dijo que fuera fácil.

Tradicionalmente, asociamos el estrés con los grandes cambios en la vida, como el embarazo, el nacimiento de un hijo, cambios laborales, pérdidas o enfermedades. Sin embargo, como hemos visto, hay situaciones de la vida cotidiana que nos estresan y, silenciosamente, nos pueden llevan a padecer:

✓ Insatisfacción.
✓ Irritabilidad.
✓ Falta de atención y de claridad mental.
✓ Molestias musculares.
✓ Problemas cardiovasculares.

¿Sabes que es lo que más te estresa a ti? ¿Te gustaría poder gestionar la calma, aún cuando crees que es imposible? ¿Estás segura que lo que te “quita de tu eje” es exactamente eso y no otra cosa que no estás viendo?

Ponte a prueba. Deja que hable tu corazón.

Claro que no es posible vivir sin estrés; por ello, lo más lógico es aprender a convivir con él sanamente.

Al efecto, surge el Entrenamiento en biofeedback, como una técnica no invasiva que se emplea para el control de las funciones fisiológicas del organismo. Proporciona información subjetiva y es el medio para ganar control de los procesos inconscientes del cuerpo con el fin de aumentar la relajación y lograr la coherencia cardíaca.

¿Qué es la coherencia cardiaca?

Es una manera de funcionar del corazón, donde las aceleraciones y desaceleraciones de la variabilidad de la frecuencia cardiaca con respecto al tiempo, son suaves y ordenadas. Básicamente, lo que nos deja de ocurrir cuando algo nos desestabiliza; a veces es obvio porque notamos las palpitaciones (el aumento del ritmo cardíaco), y otras veces resulta casi imperceptible para nosotras.

Claro que a todas no nos estresan las mismas cosas ni con igual intensidad y frecuencia. Muchas veces, damos por sentado que nos genera malestar tener que hablar con nuestro hijo sobre su bajo rendimiento en el cole; sin embargo, a través de esta técnica, podríamos descubrir que lo que realmente nos roba la calma es tener que empezar a buscar apoyo escolar paralelo, disponer de más tiempo, más paciencia y más dinero.

Cuando trabajamos en este entrenamiento, podemos identificar esos estresores reales y resulta muy simple adquirir destrezas para afrontar calmadamente cada una de las situaciones de estrés, logrando un mayor equilibrio físico, mental, emocional y social.

No es posible eliminar el estrés, así que se trata de transformarlo.

¿Qué nos pasa cuando algo nos estresa? Entramos en el circulo vicioso del estrés:
Estrés=>Reacción fisiológica=>Síntomas=>Pensamientos perturbadores=>Más estrés.

¿Qué nos pasa cuando aprendemos a gestionarlo? Entramos en el circulo virtuoso del estrés:
Estrés=>Reacción fisiológica=>Inducción estado de coherencia cardiaca=>Calma=>Claridad mental y energía.

Cuídate a ti y a todas las personas que son parte de tu vida. Cuida tus espacios e intenta dejar huella en cada uno de ellos. Pon tu corazón en todo, pero no olvides cuidarlo.

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