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Express coherence®
para la gestión del estrés.

En España, la actual Ley de Prevención de Riesgos Laborales, al reconocer la organización y la ordenación del trabajo como condiciones susceptibles de producir riesgos laborales, incorpora la necesidad de diagnosticar y prevenir los riesgos psicosociales con el objetivo de erradicarlos y ofrecer entornos laborales más saludables. 

Dentro de esos riesgos laborales de carácter psicosocial, el estrés laboral y el síndrome de burnout ocupan un lugar destacado, pues son una de las principales consecuencias de unas condiciones de trabajo nocivas, fuente asimismo de accidentalidad, absentismo y disminución del rendimiento y de la productividad, entre otras.

Está claro que estos recaudos deberían considerarse más como parte de la responsabilidad social empresarial que vela por el bienestar de sus trabajadores, más que como un mero cumplimiento de una normativa legal. No obstante, existen aún compañías que aplican medidas con el único objetivo de mantenerse dentro de marco legal, sin considerar los efectos reales y los beneficios probados y concretos de las acciones preventivas llevadas a cabo. Paradójico, pero real.

Puntualmente el estrés laboral, es considerado como un riesgo profesional, pues no sólo existe y es cada vez más común, sino que además actúa realmente como un agente generador de riesgos y/o de daños, sobre todo en lo que respecta a directivos, líderes de gestión y mandos intermedios que tantas veces padecen como una constante, situaciones de presión y de exigencia en cuanto a resultados y niveles de calidad y rendimiento.

Hablemos de estrés.

El estrés laboral es un agotamiento del sistema nervioso con tendencia a convertirse en crónico, que produce un desgaste que da origen a síntomas depresivos. Aparece cuando las exigencias del entorno superan la capacidad del individuo para afrontarlas o mantenerlas bajo control.

Algunos signos observables en lo inmediato son:

  • Cansancio físico. Fatiga. Falta de energía física y mental.
  • Dificultad para concentrarse. Falta de claridad.
  • Alteraciones del sueño (insomnio e hipersomnia).
  • Irritabilidad. Cambios de humor.
  • Efectos fisiológicos (aumento de la tensión arterial, del ritmo cardíaco y del nivel de insulina, etc).
  • Inconvenientes en los entornos de relación.

Y si todo esto ocurre en una, en dos o en todas las personas claves en el funcionamiento de la empresa, las consecuencias dentro de la misma resultan bastante simples de deducir…

Ahora bien, como primer punto, es necesario entender que no todos nos estresamos de la misma manera y/o ante el mismo estímulo. También cabe mencionar, que eliminar los estresores no es una posibilidad, pues son parte de las rutinas diarias de cualquier profesional con cierto grado de responsabilidad.

Si no es posible vivir sin estrés, lo más lógico es aprender a convivir con él sanamente.

Por todo esto, es fundamental que quienes tengan como labor este tipo de acciones -dpto. de RRHH, directores o dueños de empresas-, revisen la efectividad de las mismas, de forma tal que permita a quienes están expuestos a rutinas estresantes, reconocerse en ese estado y convertir ese círculo vicioso, en un círculo virtuoso.

21 días de entrenamiento en biofeedback coherencia cardíaca.

El biofeedaback es una técnica no invasiva que se emplea para el control de las funciones fisiológicas del organismo. Proporciona información subjetiva y es el medio para ganar control de los procesos inconscientes del cuerpo con el fin de aumentar la relajación y lograr la coherencia cardíaca.

La coherencia cardíaca es una manera de funcionar del corazón, donde las aceleraciones y desaceleraciones de la variabilidad de la frecuencia cardiaca con respecto al tiempo, son suaves y ordenadas.

Entrenar a las directivos y mandos intermedios con esta técnica, implica, entre otras cosas, prepararlos para adquirir destrezas que les permitan afrontar calmadamente situaciones de estrés, logrando un mayor equilibrio físico, mental, emocional y social. Así nos lo aseguran Isabel Martínez Raibal y Javier Tejerina, ambos entrenadores y expertos en coherencia cardíaca.

Este entrenamiento de veintiún días se divide en fases -también coherentes-, para el tratamiento individual; vale decir, respetando las particularidades de cada persona y permitiendo definir el entrenamiento más adecuado para cada una de ellas. Recordemos que no todos nos estresamos con lo mismo y mucho menos de la misma manera.

  • Fase 1: comprensión. Primer contacto. Información particular. Familiarización con el software.
  • Fase 2: observación. Mediciones personales e índices de referencia.
  • Fase 3: definición. Escala de estresores del individuo. Test de grado de estrés.
  • Fase 4: diseño. Prototipo del entrenamiento según sistemas representativos de cada persona.
  • Fase 5: implementación. Elaborar el plan de acción particular.
  • Fase 6: creación de hábitos saludables. Seguimiento de cada sesión.

Por supuesto, todo el entrenamiento y desde el día UNO, cuenta con el respaldo, el apoyo y el seguimiento de un entrenador personal. Entrenador que además, facilitará el acceso a otras herramientas que permitirán profundizar en todo lo aprendido, ya sea a través del intercambio de experiencias y/o material informativo específico, entre otras cosas.

Hablemos de los resultados.
  • Situación antes del entrenamiento: Circulo vicioso del estrés:

Estrés=>Reacción fisiológica=>Síntomas=>Pensamientos perturbadores=>Más estrés.

  • Situación luego del entrenamiento: Circulo virtuoso del estrés:

Estrés=>Reacción fisiológica=>Inducción estado de coherencia cardiaca=>Calma=>Claridad mental y energía.

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