¿POR QUÉ ENTRENAR TUS CAPACIDADES MENTALES?
La Preparación Mental® es una disciplina de reciente creación que integra el conocimiento, las habilidades y las actitudes de diferentes disciplinas como la Neuro-Ingeniería del Comportamiento Humano, la Programación Neuro-lingüística, la lingüística o la psicología y cuyo objetivo fundamental es el desarrollar la mentalidad y las habilidades emocionales necesarias para el correcto desempeño de su profesión.
Fundamentalmente, la Preparación Mental® persigue generar los hábitos mentales, actitudinales y emocionales adecuados a partir de la elaboración de programas de entrenamiento a la medida de las necesidades de nuestros clientes.
Cada vez está más aceptada la idea de que, igual que las cualidades físicas de un deportista se han ido forjando a lo largo de jornadas de entrenamiento programado, las habilidades y actitudes mentales no siempre han seguido el mismo camino. Las más de las veces estas capacidades se han fiado al talento o a los recursos del cliente y, seamos conscientes o no, las capacidades mentales intervienen constantemente y de manera decisiva en todo lo que hacemos.
Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre. Gandhi
En la actualidad sabemos que las capacidades mentales se entrenan y se constituyen en hábitos de forma semejante a la manera en que lo hacen las capacidades físicas. Simplemente, se requiere de una programación adecuada y, sobre todo, de profesionales que posean los conocimientos y las capacidades para poder diseñar, programar, ejecutar y evaluar estas intervenciones.
Siguiendo la misma idea, la Preparación Mental para Directivos® se constituye como la disciplina encargada de entrenar las capacidades mentales, actitudinales y emocionales de los directivos, al entender que estas capacidades son recursos que marcan la diferencia en el éxito profesional y constituyen la base para el equilibrio personal.
En Preparación Mental para Directivos®, a diferencia de otras disciplinas como el coaching, el profesional adopta el rol de entrenador experto y es el encargado de evaluar los elementos susceptibles de mejora, diseñar el tipo de intervención necesaria y desarrollar los mecanismos de evaluación que demuestren la adquisición o el desarrollo de estos nuevos hábitos, todo ello, respetando la idiosincrasia del directivo/a y adoptando una visión amplia de las características y variables personales que acompañan al cliente.
En ese sentido, la Preparación Mental para Directivos® tiene en cuenta y puede intervenir en otras áreas de influencia clave en el rendimiento del directivo/a, como por ejemplo, sus hábitos nutricionales, físicos o sociales, áreas que acostumbran a pasar desapercibidas en otro tipo de intervención pero que para nosotros constituyen aspectos tan importantes como los propios recursos mentales y emocionales sobre los que intervenimos.
¿Cuáles son los recursos o capacidades mentales y emocionales sobre las cuales interviene la Preparación Mental para Directivos®?
La intervención de Interacción Humana se centra en lo que han dado en llamar Ámbito Estructural, es decir, aquellos aspectos que modulan el rendimiento efectivo del directivo/a y que forman parte del “edificio” que permite que la estrategia, la táctica y las cuestiones técnicas (Ámbito Operativo) se den a pleno rendimiento.
Cuatro aspectos forman parte del Ámbito Estructural:
- El Área de Recursos Mentales.
- El Área de Recursos Emocionales.
- El Área Social o de Estilo de Vida.
- El Área Físico-Nutricional.
Si tenemos en cuenta el Área de Recursos Mentales, los programas de Interacción Humana entrenan (entre otras), las siguientes capacidades:
- Aumento de la Actitud Positiva.
- Autoconfianza y seguridad personal.
- Capacidad de concentración.
- Fortaleza Mental.
- Capacidad Resiliente.
- Visualización.
- Detección de patrones y cálculo comportamental.
- Capacidad para la relajación y para la intensidad.
- Motivación.
- Capacidad de persuasión.
- Resistencia a la presión.
Si tenemos en cuenta el Área de Recursos Emocionales, se entrenan (entre otros), los siguientes aspectos:
- Generación de estados emocionales útiles.
- Generación de estados emocionales en los demás.
- Auto-chequeo de estados emocionales.
- Chequeo de estados emocionales en los demás.
- Control y ajuste emocional.
Todos los recursos expuestos están presentes en todos nosotros de una u otra manera con diferente grado de desarrollo y se ponen de manifiesto según las exigencias del entorno: reuniones importantes, alocuciones públicas, toma de decisiones importantes bajo presión, resolución de conflictos con el equipo, procesos de negociación, superación de contratiempos o estados de crisis, “venta de ideas” al equipo, etc.
En muchos casos las personas no son conscientes de cómo actúan estas capacidades, simplemente porque nunca hasta ahora han reparado en ellas o porque han pensado que son capacidades que, simplemente, se tienen o no se tienen; sin embargo todas ellas pueden formar parte de un programa de entrenamiento que las lleve a convertirlas en hábitos.
¿Qué podrías conseguir con una mayor capacidad de persuasión, un enfoque de tu pensamiento más positivo, una más grande capacidad para trabajar y soportar la presión, mayores recursos para generar y transmitir una visión ilusionante o mayores estrategias para superar adversidades?
¿Qué se te ocurre que podrías hacer si supieses cómo construir argumentos más sólidos o si conocieses las claves de la influencia en otras personas?
¿Cuánto estás dispuesto a entrenar para conseguirlo?…
Fuente: Óscar Fernández
Para más información: interacciónhumana.com







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